Las conversaciones entre Washington y Teherán giran en torno a la duración de una posible pausa en el programa nuclear iraní, con propuestas que van de 5 a 20 años, mientras se intenta reactivar el diálogo.
WASHINGTON.– En el marco de una visita del vicepresidente estadounidense JD Vance a Pakistán, se conocieron nuevos detalles sobre las negociaciones entre Estados Unidos e Irán respecto a su programa nuclear. Según personas familiarizadas con las conversaciones, la posición norteamericana no sería una prohibición permanente del enriquecimiento nuclear, sino una propuesta de «suspensión» de 20 años de toda actividad nuclear. Esto permitiría a Irán sostener que no renuncia permanentemente a su derecho, bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear, a producir su propio combustible.
En respuesta, fuentes iraníes y una fuente estadounidense indicaron que Irán renovó una propuesta para suspender la actividad nuclear por hasta cinco años, similar a una oferta realizada en febrero pasado. La negativa iraní a abandonar sus ambiciones nucleares y desmantelar su infraestructura atómica ha sido históricamente el punto central de la disputa.
La revelación de que ambas partes discuten ahora el plazo de una suspensión sugiere que podría haber margen para un acuerdo. El lunes hubo indicios de que los negociadores podrían volver a reunirse en los próximos días, aunque funcionarios de la Casa Blanca aclararon que no se ha confirmado ninguna reunión y que se está considerando otra ronda de negociaciones presenciales.
Para el gobierno del presidente Trump y sus asesores, existe el riesgo de que cualquier acuerdo resultante se asemeje al de 2015, del cual Estados Unidos se retiró y que Trump calificó como «horrible y unilateral». Una queja central de Trump sobre aquel acuerdo, el Plan de Acción Integral Conjunto de la era Obama, era que contenía «cláusulas de caducidad» que permitían a Irán incrementar gradualmente su actividad de enriquecimiento hasta 2030.
Expertos como Rob Malley, quien integró el equipo negociador en 2015, señalaron que lograr una suspensión, incluso por unos pocos años, sería superior a lo obtenido en el acuerdo anterior. La historia de las interacciones entre Estados Unidos e Irán está marcada por intentos de ganar tiempo, ya sea mediante sabotaje cibernético, sanciones o acuerdos diplomáticos, lo que ha resultado en que a Irán le haya llevado más tiempo que a otros países desarrollar armamento nuclear.
El estado actual de las negociaciones fue descrito por funcionarios y expertos que declinaron hablar públicamente debido a la sensibilidad del tema. Ambas administraciones, la de Obama y la de Trump, han intentado preservar el secreto de las salas de negociación, aunque también han recurrido a filtraciones estratégicas.
El vicepresidente Vance afirmó que hubo «algunas buenas conversaciones» con Irán en Pakistán y que ahora «la pelota está del lado de Teherán». En declaraciones a Fox News, cuestionó si los iraníes tendrán «suficiente flexibilidad», afirmando que si bien mostraron algo, «no se movió lo suficiente». Sobre futuras conversaciones, sugirió que la pregunta «sería mejor planteársela a los iraníes».
