En una nueva audiencia del juicio por la muerte de Diego Maradona, los peritos Federico Corasaniti y Silvana de Piero describieron el estado del cuerpo del exfutbolista y descartaron una muerte súbita, mientras que el análisis toxicológico no detectó alcohol ni drogas de abuso.
El doctor Federico Corasaniti, ex jefe del Cuerpo Médico del Departamento Judicial de San Isidro, declaró este martes en el juicio que investiga las responsabilidades penales en la muerte de Diego Armando Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020 en una casa de Tigre. El testigo, que participó de la autopsia, se presentó de manera virtual desde España, donde reside desde hace cuatro años.
Bajo juramento, Corasaniti describió el abdomen de Maradona como “globoso” y señaló que el cuerpo presentaba signos de edema. También indicó que en la boca del Diez había “un falso hongo de espuma”, producto de la mezcla de aire de las vías aéreas con líquido. El médico descartó una muerte súbita y habló de una “agonía exteriorizada”. “Súbito esto no puede ser”, afirmó.
“Cuando cortamos el corazón durante la autopsia, había coágulos intercavidades. Los coágulos post mortales suelen ser rojos oscuros hemáticos y no se separan. Acá había coágulos que no solo estaban bien adheridos; estos se dan cuando el corazón empieza a fallar y la sangre se estanca dentro de las cavidades. Se van separando y aparecen en períodos agónicos prolongados”, explicó. Agregó que “el corazón estaba aumentado de tamaño” y que “la muerte no es un momento, es un proceso”. Corasaniti fijó la hora de fallecimiento a las 12 del mediodía de aquel día.
También declaró Silvana de Piero, perito anatomopatológica a cargo del laboratorio de la policía bonaerense desde 2015. Ante el tribunal, integrado por los jueces Alberto Gaig, Pablo Rolón y Alberto Ortolani, detalló: “Se encontró edema a nivel del cerebro, también a nivel pulmonar. Estaba cursando un cuadro de edema generalizado”.
La perito explicó los resultados de los estudios sobre el corazón, riñón, pulmones e hígado de Maradona. Sobre el corazón, indicó que presentaba “infiltración grasa, ondulación y rotura de las fibras miocárdicas, y miocardio fibrosis, un proceso que se forma con tiempo. En la arteria tenía depósito de colesterol y el sistema de conducción eléctrica del corazón presentaba hiperplasia, aterosclerosis calcificada y áreas de fibrosis”.
En cuanto a los pulmones, señaló que “estaban llenos de edema; entraba el aire pero no podía salir, entonces se empezaron a romper los tabiques y generaba asfixia. Esto se produce con días”. Sostuvo que el edema cerebral era producto de una descompensación y que el cuadro era de edema generalizado.
Posteriormente declaró el perito toxicológico Ezequiel Ventosi, quien analizó muestras de sangre, orina, botellas de agua, solución fisiológica, hisopados nasales y ampollas. Ventosi recordó que no se detectaron restos de drogas de abuso ni alcohol en sangre.
La semana pasada, el psicólogo Carlos Díaz, uno de los acusados, había declarado: “La evidencia marcó eso, el examen toxicológico lo marcó. Maradona arrancó consumiendo todos los días y terminó limpio con 23 días sin consumir. Me parte el alma eso. Estoy convencido de que se podía lograr, y es lo que me da más bronca”. Díaz había llegado al tratamiento para abordar las adicciones del exfutbolista.
En el banquillo de los acusados también están el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el enfermero Ricardo Almirón, el médico clínico Pedro Di Spagna, el coordinador de enfermeros Mariano Perroni y la coordinadora de Swiss Medical Nancy Forlini. La acusación pública está a cargo de los fiscales generales adjuntos de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren.
