El peleador argentino, que enfrentará al polaco Mateusz Gamrot en la UFC 327, relata cómo una desgracia familiar lo acercó a las artes marciales y cuál es su sueño dentro del deporte.
Esteban Ribovics, conocido como ‘El Gringo de Tartagal’, se prepara para uno de los combates más importantes de su carrera. Este sábado, en el marco de la UFC 327 que se transmitirá por Paramount+, el salteño enfrentará al polaco Mateusz Gamrot, número 7 del ranking de la categoría de las 205 libras, con el objetivo de ingresar al selecto top ten de la organización.
En diálogo con Clarín, Ribovics compartió detalles de su vida y su motivación para practicar artes marciales mixtas (MMA). El deportista, de 27 años, reveló que su acercamiento a este deporte surgió tras una desgracia familiar: la muerte de su padre en un accidente laboral cuando él tenía 11 años. «Quería proteger a mi mamá y a mi hermana. Quería sentirme seguro», explicó sobre su decisión de comenzar a entrenar.
Antes de dedicarse a las MMA, Ribovics se destacó en ciclismo desde muy pequeño, disciplina en la que, según relata, su padre le inculcó la exigencia de ser el mejor. Sin embargo, encontró en las artes marciales un camino para canalizar su energía y desarrollar autocontrol. «Jamás me peleé en la calle. Estoy convencido de que todos los chicos deberían hacer un deporte de combate; te da seguridad y herramientas para evitar el bullying», afirmó.
Su ascenso en el mundo de las MMA ha sido notable. Conocido por su poder de golpeo y rapidez para definir combates –logró un nocaut en apenas 7 segundos–, Ribovics sueña con trascender en la UFC. «Quiero que mi nombre sea como el de Messi, pero dentro de la UFC», expresó, dejando en claro su ambición de popularizar el deporte en Argentina.
El evento UFC 327, que tendrá como combate estelar la pelea por el título vacante de las 205 libras entre Jiří Procházka y Carlos Ulberg, comenzará a las 16 horas y se extenderá hasta cerca de la medianoche, hora argentina.
