La incertidumbre económica persistente puede ocupar la atención y limitar el espacio mental disponible para proyectar, según estudios de psicología cognitiva y economía del comportamiento.
La escasez económica afecta no solo el bolsillo sino también la capacidad de pensar, según investigaciones citadas en un artículo publicado por Clarín. Cuando la incertidumbre se vuelve persistente, la atención se concentra en urgencias inmediatas, como pagar deudas o cubrir gastos básicos, lo que reduce el margen para planificar a largo plazo.
El psicoanalista británico Wilfred Bion denominó reverie a la capacidad mental para procesar experiencias emocionales difíciles en pensamientos utilizables. Por otra parte, la psicología cognitiva ha estudiado cómo la atención y la memoria de trabajo tienen una capacidad limitada.
El economista Sendhil Mullainathan y el psicólogo Eldar Shafir, en su libro Scarcity, desarrollaron la idea de que la escasez impone un “impuesto sobre el ancho de banda mental”, es decir, reduce los recursos cognitivos disponibles para otras tareas.
La paradoja señalada es que, en situaciones de dificultad económica, se requiere mayor planificación, pero los recursos mentales para hacerlo son menores. Las decisiones que desde afuera pueden parecer irracionales, como elegir soluciones inmediatas más costosas o postergar trámites, pueden ser respuestas de una mente sometida a una demanda constante.
También se distingue entre escasez objetiva y percepción de la misma. No es lo mismo vivir en la pobreza que experimentar ansiedad ante la posibilidad de perder una posición económica, y las consecuencias difieren.
En conclusión, la precariedad exige una atención constante para resolver problemas que, en contextos de mayor seguridad, demandarían menos esfuerzo. La escasez reduce los recursos disponibles para vivir y también estrecha el horizonte temporal, ocupando la atención y limitando la capacidad de imaginar alternativas.
Una sociedad que reduce la incertidumbre económica no solo devuelve dinero, sino también tiempo y espacio mental para pensar el futuro.
