Durante la última semana, el Gobierno argentino logró avances en el Congreso, intensificó su retórica y presentó un paquete de medidas para estimular la economía. Los analistas observan tensiones entre la estrategia oficial y las demandas de los mercados.
La última semana presentó tres ejes de acción para el Gobierno nacional: la obtención de victorias legislativas en ambas cámaras, el endurecimiento del discurso oficial y la implementación de medidas destinadas a reactivar la economía. Según el análisis de la columna, solo el primer punto resulta consistente con el superávit fiscal, mientras que los otros dos generan interrogantes en los mercados y en la opinión pública.
Victorias en el Congreso
Tras la caída de dos capítulos de la ley de propiedad privada –relacionados con la venta de tierras a extranjeros y el manejo del fuego–, el oficialismo logró una serie de aprobaciones en el Congreso. Entre los factores que contribuyeron a estos resultados se mencionan: el ajuste en la relación con los aliados, la delegación de tareas en los legisladores Cristian Ritondo y Patricia Bullrich, y la selección de temas de baja sensibilidad pública, como la reforma de la carta orgánica del Banco Central, la inocencia fiscal II y los pliegos del Poder Judicial.
Asimismo, el Gobierno distribuyó beneficios puntuales, como la asignación de juzgados, la eliminación del IVA a ciertos productos regionales y la declaración de múltiples «capitales nacionales» en distintas localidades. Estas acciones se enmarcan en un contexto de superávit fiscal decreciente.
Endurecimiento del discurso
Frente a encuestas desfavorables y un riesgo país elevado, el Ejecutivo optó por intensificar su mensaje en las últimas dos semanas. No obstante, los analistas señalan que los mercados reaccionan más a datos concretos –como la disciplina en el ajuste y la capacidad de pago de deudas– que a declaraciones.
Medidas económicas
El ministro de Economía, Toto Caputo, anunció la utilización de fondos del Fondo de Garantía de la Anses para impulsar el consumo, además de un intento de incidir en la fijación de salarios mínimos. Si bien el volumen de estas medidas es limitado, el Gobierno busca mostrar iniciativa y evitar críticas por inacción. Se prevé que estas acciones generen expectativas, aunque su impacto real podría ser menor al esperado.
Ruidos internos y comunicación
La columna destaca tensiones dentro del oficialismo, como la designación del cineasta Santiago Oria en lugar de otro Santiago, y las críticas públicas del intelectual Agustín Laje, quien recomendó «mejorar formas, aliviar gestos y acercar». Estos episodios evidencian dificultades en la estrategia comunicacional y en la gestión de alianzas.
Índice de Confianza en el Gobierno
El Índice de Confianza en el Gobierno de la Universidad Di Tella mostró una recuperación semanal, aunque la tendencia general es negativa: cayó 16,5% en lo que va de 2026 y solo registró tres mediciones positivas en los últimos diez meses. El comportamiento se asemeja a un movimiento «serrucho», similar a la actividad económica.
La columna concluye que el Gobierno reacciona solo después de recibir golpes, y sugiere que necesitaría un estímulo externo para salir de su estado, en referencia a la película «Despertares».
