Más de cuatro años después del inicio de la operación militar en Ucrania, la economía y la sociedad rusas muestran signos de desgaste, con inflación alta, cortes digitales y caída en la popularidad de Vladimir Putin.
París.– Más de cuatro años después del inicio de la operación militar especial en Ucrania, que inicialmente apuntaba a una rápida toma de Kiev, Rusia enfrenta una serie de desafíos económicos y sociales. En el frente de batalla, el avance militar se ha estancado, con un alto costo humano y presiones sobre las finanzas estatales.
La economía rusa, que durante un tiempo mostró crecimiento a pesar de las sanciones internacionales, ahora presenta indicadores de desaceleración. La inflación se ha acelerado, las tasas de interés alcanzan el 16%, y hay escasez de mano de obra. Los ingresos del sector energético también han disminuido. Según encuestas oficiales del instituto VTsIOM, la popularidad del presidente Vladimir Putin ha caído por debajo del 70%, situándose en el 65,6%.
En la vida cotidiana, los ciudadanos rusos experimentan cortes en servicios digitales desde hace dos meses, lo que afecta pagos con tarjeta, aplicaciones y servicios automatizados. Esto ha impactado a comercios en todo el país. Según el economista Vladislav Inozemtsev, el 88% de las transacciones de consumo se realizaban con tarjeta bancaria, y esta disrupción representa un retroceso.
Las autoridades de seguridad, a través del FSB, han intensificado la censura en internet, afectando plataformas como Telegram y el uso de VPN. Esto genera tensiones sociales, según el investigador Alexander Kolyandr. Además, los cortes intermitentes de red complican las alertas en zonas fronterizas con Ucrania.
El descontento también se manifiesta en círculos cercanos al poder. El bloguero pro-Kremlin Ilya Remeslo fue internado en un hospital psiquiátrico tras pedir la renuncia de Putin y criticar el conflicto. La politóloga Tatiana Stanovaya señala que, aunque cada crítica individual pueda parecer menor, en conjunto indican un posible cisma en la élite rusa. Se han difundido informaciones sobre que Putin vive en un búnker ante temores de un golpe de Estado.
En el frente militar, desde principios de 2024, las fuerzas rusas han conquistado menos del 1,5% del territorio ucraniano, según el Center for Strategic and International Studies. Las pérdidas rusas se estiman en 1,2 millones.
