Un mensaje reenviado por WhatsApp en 2018 llevó a Guillermo y Luciana a adoptar a Darío, un niño de 12 años con VIH que vivía en un hospital. Ocho años después, el joven cursa el último año de secundaria y pidió ser adoptado formalmente.
En 2018, un mensaje de WhatsApp reenviado masivamente llegó al teléfono de Guillermo (61) y Luciana (52). La convocatoria buscaba una familia para Darío, un niño de 12 años con VIH que vivía en un hospital, con salud frágil y sin posibilidad de regresar con su familia biológica. La pareja, que ya tenía cinco hijos grandes, no dudó en postularse.
“Nos pusimos en contacto con el Juzgado y fue todo muy rápido, porque Darío estaba viviendo en la sala de pediatría con un grado de desnutrición muy importante”, recordó Guillermo. La urgencia era tal que iniciaron los trámites de inmediato y el primer encuentro fue en el hospital. A los pocos meses, Darío se fue a vivir con ellos.
La adaptación no fue sencilla: Darío había vivido casi toda su vida en la calle, no estaba alfabetizado y su lenguaje era muy acotado. “Trajimos a una persona que era como si viniera de otro país o de otro planeta”, admitió Guillermo. La primera salida fue al cine, donde el niño pasó casi todo el tiempo mirando el haz de luz del proyector.
Con apoyo terapéutico, clases de batería y teatro, y la contención de sus cinco nuevos hermanos, Darío logró avanzar. Hoy cursa el último año de secundaria y pidió a Guillermo y Luciana que lo adopten formalmente, para que su diploma lleve sus apellidos. Su carga viral de VIH es indetectable e intransmisible.
“No hacemos nada destacado, es la vida”, dijo Guillermo, miembro de la Asociación Civil Adopten Niñes Grandes. La pareja se casó el 7 de marzo con sus seis hijos como testigos.
