La provincia busca consolidarse como un destino para todas las estaciones, combinando centros de esquí, experiencias gastronómicas, trenes históricos y avistaje de fauna en sus cuatro regiones distintivas.
Río Negro presentó su temporada de invierno con una propuesta que busca posicionar a la provincia como uno de los destinos más completos de la Argentina. La oferta combina nieve, gastronomía, trenes históricos, producción regional y avistaje de fauna, abarcando desde la cordillera hasta el mar.
«La cordillera es un destino para las cuatro estaciones», explicó Bruno Hellriegel, coordinador de Turismo, destacando que la propuesta invernal no se limita al esquí, sino que incorpora experiencias vinculadas a la naturaleza, el bienestar y la cultura local.
El Cerro Catedral y el Cerro Perito Moreno son los protagonistas de la nieve. Mientras Catedral se posiciona como el centro de esquí más grande de Latinoamérica, el cerro de El Bolsón se especializa en principiantes. «Es incómodo, duele, la pasás mal al principio. Es doloroso esquiar. Pero cuando lo lográs, es una experiencia única», señaló el coordinador sobre la iniciación en el deporte.
La cordillera también ofrece experiencias culturales y gastronómicas. En El Bolsón, el Bosque Tallado, con esculturas sobre árboles quemados, conforma un museo a cielo abierto. La gastronomía regional se destaca por la producción del 70% del lúpulo de América Latina, lo que explica la fuerte identidad cervecera, además de truchas patagónicas y otros productos.
Una de las propuestas que busca crecer es la región de la estepa, con el Tren Patagónico como producto distintivo. «Es un tren que une la cordillera con el mar», explicó Hellriegel, al destacar que el servicio conecta San Carlos de Bariloche con Viedma. También se suma La Trochita, el histórico tren a vapor compartido con Chubut.
Entre las novedades presentadas se encuentra el Parque Paleontológico de Comallo, inaugurado recientemente y señalado como el más grande de Latinoamérica, que recrea la fauna y flora de la Patagonia antes del surgimiento de los Andes.
El Alto Valle rionegrino aparece como otro eje clave, con experiencias vinculadas a la producción frutícola y el enoturismo. «Somos los principales productores de peras y manzanas del país», señalaron desde la provincia, destacando también la producción de sidra. En Villa Regina, recientemente se inauguró el Museo de la Sidra y el Vino.
La costa atlántica suma una propuesta diferencial para el invierno: el avistaje de ballenas en el Golfo San Matías. «Hay un 70% de posibilidades de ver ballenas en Río Negro», aseguró el coordinador. La región también ofrece playas de aguas cálidas y la desembocadura del río Negro.
Con estas propuestas, Río Negro apuesta a posicionarse como un destino integral durante el invierno, con cuatro regiones, paisajes distintos y experiencias variadas para atraer a un público diverso.
