La historia de una mujer de General Rodríguez que falleció antes de recibir la autorización de PAMI para un tratamiento contra el cáncer, y cómo la dosis finalmente aprobada fue donada a otra paciente, pone en foco las dificultades de acceso a medicamentos de alto costo en Argentina.
Delicia M., de 65 años y residente en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, falleció a fines de enero pasado. En octubre de 2025, durante una operación por otra dolencia, los médicos le descubrieron un melanoma que derivó en metástasis en pulmones, mama derecha e hígado. Le indicaron tratamiento con pembrolizumab.
«Empezamos a investigar y a consultar precios. Cuando fuimos a la farmacia nos dijeron que costaba $20 millones cada dosis. Era imposible, pero mi mamá la necesitaba urgente porque la autorización para recibirla de PAMI podía demorar tres o cuatro meses», relató Andrea, una de sus hijas, en diálogo con el equipo argentino del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).
La comunidad local se había movilizado para ayudar organizando un evento solidario, pero Delicia falleció antes de que se realizara. Un día después de su muerte, PAMI autorizó la entrega del pembrolizumab en su versión Pembrox, del laboratorio Elea.
«En la farmacia dijeron que ya tenían el medicamento. Así que ni bien llegó, nos pusimos en campaña para ver quién podía necesitarlo», explicó Rocío, la otra hija. A través de un medio local ofrecieron la dosis y la beneficiada fue Ángeles, una mujer de 50 años con un linfoma T para quien no habían funcionado la quimioterapia ni la radioterapia.
«Como es un linfoma muy raro, pembrolizumab no está en el nomenclador para esta enfermedad», explicó Ángeles desde su hogar en el barrio porteño de Floresta, quien dejó de trabajar por la enfermedad y se quedó sin obra social.
Durante el último año, la competencia comercial entre los laboratorios MSD (responsable de Keytruda) y Elea (con Pembrox) llevó a una reducción sustancial del costo del tratamiento. Sin embargo, sigue siendo de difícil acceso para quienes no tienen cobertura, como el 39% de la población argentina según datos del Censo 2022.
«Los casos que atendemos en relación al pembrolizumab y a otros medicamentos tienen que ver principalmente con las demoras en la entrega por parte de obras sociales», aseguró Silvina Mercado, integrante de Apradoc, una asociación sin fines de lucro que ayuda a pacientes con cáncer. La entidad triplicó su trabajo en el último año debido a la alta demanda.
Ángeles, quien pudo aplicarse la dosis donada, debía recibir la segunda al mes siguiente. La solicitó en febrero en el Hospital Ramos Mejía, donde se atiende, pero dos meses después aún no tenía respuesta.
