Un grupo de cazadores experimentó dos días opuestos en campos de Entre Ríos, donde la cantidad de piezas varió significativamente entre el sábado y el domingo, según el relato de uno de los participantes.
Un grupo de cazadores, encabezado por Daniel Callisto, Alberto Cilento y su hijo Mateo, realizó una salida de caza menor en la provincia de Entre Ríos durante el fin de semana. La actividad se desarrolló en dos jornadas consecutivas que presentaron resultados contrastantes.
Según el relato reconstruido a partir del regreso de Callisto, el sábado amaneció con cielo parcialmente cubierto. Las condiciones de viento y la vegetación alta dificultaron el trabajo de las perras de muestra, Mía y Alice, dos bretonas de dos años y medio. A pesar del esfuerzo, la cantidad de piezas obtenidas fue menor a la esperada.
El domingo, en un campo diferente, las condiciones meteorológicas fueron más favorables. Los participantes reportaron una mayor presencia de perdices, lo que permitió completar el cupo de caza en menor tiempo. Callisto describió la jornada como «un gallinero», en referencia a la frecuencia de los vuelos.
Los cazadores utilizaron escopetas de diferentes calibres: Daniel llevó una Perazzi calibre 12/70, Mateo una Franchi Ciroco del mismo calibre y Alberto una Carlos Grassi calibre 16. Todos emplearon cartuchos italianos de 28 gramos y munición Nº 7,5.
Al finalizar la actividad, se registraron pequeñas heridas en las almohadillas de las perras debido al roce con los pastos abrasivos. Callisto aplicó una crema veterinaria para aliviar la inflamación. No se reportaron lesiones de gravedad.
Los participantes observaron que las perdices cobradas eran de menor tamaño que las obtenidas en salidas recientes en la provincia de Buenos Aires. También señalaron que durante los dos días solo se avistó una perdiz que levantó vuelo a una distancia de entre 70 y 80 metros.
