El peligro de las grandes montañas no depende solo de su altura. Factores como el clima extremo, la frecuencia de avalanchas, la dificultad técnica y la imposibilidad de rescate inmediato convierten a ciertas cumbres en retos mortales.
Según el artículo de Men’s Health, la opinión de Edmund Hillary y Tenzing Norgay —primeros en coronar el Monte Everest en 1953— es clave: ambos alpinistas consideran que el Everest no es necesariamente la montaña más peligrosa, ya que existen otras con condiciones aún más letales.
La reputación de una cima como especialmente peligrosa se fundamenta tanto en la estadística de mortalidad como en los testimonios de especialistas como Hillary, neozelandés, y Norgay, sherpa nepalí, quienes definieron los estándares actuales de riesgo en el alpinismo.
Annapurna: índice de mortalidad y dificultades técnicas
Annapurna, en Nepal, tiene una altitud de 8.091 metros. Forma parte del grupo de las diez cumbres más altas del planeta, pero su fama se debe a su elevado índice de mortalidad entre escaladores. En comparación con el Everest, han sido relativamente pocos los alpinistas que han alcanzado la cima del Annapurna, mientras que decenas han perdido la vida en el intento. Las causas principales incluyen tormentas de nieve, avalanchas frecuentes y tramos técnicos de roca y hielo muy expuestos.
K2: ‘La montaña salvaje’ y sus riesgos
El K2, situado en la frontera entre Pakistán y China, alcanza los 8.611 metros. Es la segunda montaña más alta del mundo. Para muchos escaladores, el K2 es más difícil y peligroso que el propio Everest. Su cima es apodada ‘Montaña Salvaje’ por la combinación de condiciones meteorológicas extremas y rutas de ascenso técnicas. Uno de los tramos más peligrosos es el ‘Bottleneck’, un paso estrecho bajo enormes masas de hielo susceptibles a desprenderse. En 2008, once escaladores fallecieron durante una serie de accidentes en el descenso.
Nanga Parbat: la ‘Montaña Asesina’ y su historia trágica
El Nanga Parbat, en Pakistán, mide 8.126 metros. Destaca por la pared del Rupal, una de las más altas y escarpadas del mundo. Antes de la primera ascensión exitosa en 1953, decenas de alpinistas murieron en el intento. En 1934, una expedición quedó atrapada en una tormenta y nueve personas murieron por agotamiento, mal de altura y frío extremo.
Kangchenjunga: peligrosidad y aislamiento
El Kangchenjunga, en la frontera entre Nepal e India, mide 8.586 metros. Es la tercera montaña más alta del mundo. Se escala con mucha menos frecuencia que el Everest, en parte por su ubicación remota. Es temido por su alto índice de mortalidad, condiciones meteorológicas impredecibles y aislamiento. Por respeto a las creencias religiosas locales, muchos escaladores deciden detenerse a unos metros de la cima real.
Monte Washington: clima extremo en montaña baja
El Monte Washington, en New Hampshire, Estados Unidos, alcanza los 1.916 metros. Es considerado una de las montañas más peligrosas de Norteamérica. Es famoso por sus cambios meteorológicos bruscos y vientos capaces de desequilibrar a los montañistas. En 1934 se registró una velocidad del viento de 372 km/h. Desde 1849, han muerto alrededor de 150 escaladores.
Monte Everest: zona de la muerte y cifras de víctimas
El Monte Everest, con 8.848 metros, es la montaña más alta del mundo. Especialmente peligrosa es la ‘zona de la muerte’, por encima de los 8.000 metros, donde el nivel de oxígeno es solo una fracción de lo habitual. El mal de altura, el agotamiento y los cambios bruscos de clima provocan numerosas víctimas cada año. Según la Himalayan Database, han muerto cientos de personas en sus laderas.
