En 2001, Alex Fullin volvió inspirado de Europa y abrió un pub con variedad de cervezas, espíritu de club y cientos de anécdotas. En diciembre próximo, Gibraltar cumple 25 años.
En 2001, Alex Fullin abrió el bar Gibraltar en San Telmo, un pub con impronta inglesa que se convirtió en un ícono del barrio. Fullin, que había trabajado en diversos bares de Londres durante siete años, regresó a Argentina a fines de los 90 con la idea de crear un establecimiento que ofreciera una barra para socializar, espíritu de club y gastronomía de calidad.
Fullin declaró: “Acá la gente no viene a desconectarse, viene a conectar”. El bar permanece abierto los 365 días del año y ofrece una variedad de cervezas tiradas, whiskies, aperitivos, vermuts y 20 etiquetas de vinos, diez por copa. Entre los platos destacados se encuentran el pastel de carne (beef and ale pie), el abadejo rebozado (fish and chips) y el pollo al curry (green thai curry).
El chef inglés David Beever, que trabajó con Fullin en el último pub en Londres, continúa al frente de la cocina de Gibraltar, con Claudio Ledesma como jefe de cocina. Fullin explicó que el público del bar es variopinto: incluye ingleses que ven partidos del Mundial, turistas, habitués, jugadores de pool, parejas y personas solas.
Fullin también mencionó que está próximo a abrir un wine bar en el primer piso del mismo edificio, llamado The Tree House Club, con capacidad para 30 personas. La propuesta incluirá 85 etiquetas de vinos, cócteles clásicos, jerez, vermuts y whiskies, y una cocina inglesa más sofisticada. La apertura está prevista para julio de 2025.
Además de Gibraltar, Fullin tuvo otros proyectos gastronómicos en Capital Federal: The Shangai Dragon, Matilda Café, Bangalore y The Waterloo bar. Sobre su elección de San Telmo, Fullin afirmó: “A mí el barrio siempre me encantó; San Telmo tiene el ‘mal del sauce’: te vas y querés volver”.
Fullin destacó la función social de los pubs ingleses, donde “en la barra nadie es mejor que nadie”. También relató anécdotas de los comienzos, como la llegada de tripulaciones de aerolíneas en uniforme, y mencionó que durante la pandemia él y el chef David Beever se quedaron confinados en el bar. Fullin sostuvo: “El negocio de servir es el mejor del mundo porque formás parte de un engranaje y se trata de estar siempre conectado para que la gente se sienta bien”.
