La startup argentina Blockenfy permite a pequeños y medianos ahorristas acceder a activos reales como inmuebles, energías renovables y agro mediante la tokenización, con presencia en más de 15 países y un marco regulatorio local favorable.
La digitalización transforma el mercado financiero a un ritmo acelerado. Blockenfy, una startup fundada por tres jóvenes argentinos, utiliza tecnología blockchain para cambiar la forma en que se invierte. Con presencia en más de 15 países y un marco regulatorio local favorable, la compañía busca ampliar el acceso a bienes que antes eran exclusivos para grandes capitales.
El sistema financiero tradicional a menudo impone barreras que excluyen al pequeño y mediano ahorrista. La tokenización de activos reales, aunque pueda sonar compleja, se basa en una idea simple: si un inmueble vale 200 mil dólares, solo quien posea esa suma puede acceder a él. La tokenización resuelve esto al convertir ese activo físico en miles de unidades digitales, o tokens, permitiendo a cualquier persona adquirir una porción desde cualquier lugar del mundo con solo una fracción del capital inicial. Esto inyecta liquidez en mercados históricamente rígidos.
Esta es la tarea central de Blockenfy: proveer la infraestructura tecnológica para que empresas e individuos lancen sus propios productos de inversión tokenizada. Su cartera abarca rubros como inmuebles, energías renovables, carteras de crédito y activos agropecuarios. La plataforma ya opera en más de 15 naciones y cuenta con 47 clientes corporativos que la utilizan para captar inversión directa, eliminando intermediarios.
Joaquín Linares, director general ejecutivo y fundador de la firma, explicó que el proyecto nació de una convicción temprana: que los activos del mundo real se digitalizarían inevitablemente. La clave era construir la infraestructura primero. «Vimos que el problema no era la tecnología blockchain en sí, sino que no existía una plataforma que tradujera esa tecnología en algo que las empresas pudieran usar de manera simple y sus inversores pudieran entender. Eso fue exactamente lo que decidimos construir», afirmó Linares.
El camino inicial estuvo marcado por la necesidad de educar al mercado. «No fue fácil convencer a una empresa de que tokenizara sus activos cuando ni sus clientes ni sus contadores sabían de qué hablábamos. Hoy eso cambió radicalmente. El contexto regulatorio y el crecimiento del mercado global hicieron el trabajo que antes teníamos que hacer solos», recordó el fundador.
Para superar esta desconfianza, la estrategia se centró en la paciencia y un cambio de paradigma comercial. «Lo que nos abrió las puertas fue la combinación de educación constante y un compromiso genuino con cada proyecto. No buscamos clientes transaccionales: buscamos socios estratégicos. Cada empresa con la que trabajamos sabe que acompañamos su visión a largo plazo», detalló Linares.
Un factor decisivo para el crecimiento de la actividad fue la regulación estatal. A fines de 2024, la Comisión Nacional de Valores (CNV) aprobó la Resolución General N.º 1069, el primer régimen regulatorio específico en América latina para la tokenización de activos reales. «El impacto fue transformador. La regulación funcionó como un cambio de narrativa: dejamos de ser percibidos como una tecnología experimental o futurista para convertirnos en una alternativa real y concreta de desarrollo de negocios», aseguró Linares.
La consultora Boston Consulting Group estimó que el volumen de activos tokenizados podría pasar de los actuales 600 mil millones de dólares a unos 15,6 billones de dólares para 2030. Ante la irrupción de gigantes como BlackRock o JPMorgan, Blockenfy mantiene una postura clara. «No competimos contra ellos, los habilitamos. Proveemos la infraestructura para que empresarios de cualquier sector puedan tokenizar sus activos. No somos los que venden oro, somos los que fabrican el pico para minarlo», afirmó Linares.
La plataforma combina solidez técnica con facilidad de uso. Juan Lazarte, director de tecnología y cofundador, explicó que el objetivo fue diseñar un sistema robusto para clientes corporativos pero accesible para inversores minoristas.
