La estabilización de precios de propiedades usadas, el aumento de los alquileres y una leve baja en tasas hipotecarias UVA reabren el debate sobre la conveniencia de acceder a una casa propia en el actual contexto argentino.
En 2026, la decisión entre alquilar o comprar una vivienda en la Argentina presenta un escenario complejo, caracterizado por la estabilización de los precios de venta de unidades usadas (0,4% en el primer trimestre, según Zonaprop), un incremento en los valores de alquiler del 9,6% en el mismo período y un ajuste a la baja en las tasas de interés para los créditos hipotecarios UVA por parte de algunas entidades bancarias.
Para muchos argentinos, la compra de una vivienda no solo representa una de las decisiones financieras más importantes, sino que el acceso al crédito hipotecario continúa siendo un factor determinante. Tras su regreso al mercado en 2024, luego de casi cinco años de ausencia, las tasas de estos préstamos subieron fuertemente a mediados de 2025, superando el 10% anual. Sin embargo, desde principios de 2026, algunos bancos iniciaron una reducción por debajo de ese umbral.
Federico González Rouco, economista de la consultora Empiria, señaló que el crédito en Argentina «aparece y desaparece», recordando a quienes en 2018 esperaron una mayor baja en las tasas y perdieron la oportunidad por varios años. La discusión financiera, entonces, se centra en la conveniencia del momento. Una tasa más baja implica un préstamo más accesible, pero al subir, aumenta el filtro inicial basado en la relación cuota-ingreso, que generalmente no debe superar el 25% al 30% de los ingresos del solicitante.
Los créditos UVA, creados en 2016, se caracterizan por ajustar la cuota por inflación. José Rozados, director de Reporte Inmobiliario, explicó que en la primera etapa, debido a la alta inflación, las cuotas iniciales pasaron de representar el 25% de los ingresos del tomador a cerca del 40%, un porcentaje similar al que muchas personas destinan a un alquiler.
La elección entre comprar con un crédito o seguir alquilando depende de múltiples factores, como la estabilidad laboral, el monto del ahorro inicial (que suele ser entre el 25% y el 35% del valor) y la proyección a largo plazo (de 15 a 30 años). Un ejemplo concreto, tomando una tasa del 6% como la ofrecida por el Banco Nación, muestra que la cuota inicial para un préstamo de $100 millones a 20 años sería de aproximadamente $716.431, cifra comparable al alquiler promedio de un monoambiente en la Ciudad de Buenos Aires.
En síntesis, si se cuenta con los ahorros necesarios y la intención es permanecer en la propiedad a largo plazo, la compra mediante un crédito UVA puede volverse una opción atractiva, ya que permite financiar la vivienda propia en lugar de pagar un alquiler que también se ajusta por inflación. Para González Rouco, «si se quiere comprar y existe la posibilidad, se debe sacar el crédito cuando está disponible». La decisión final dependerá de las circunstancias particulares de cada persona o familia, por lo que evaluar ambas opciones y considerar el asesoramiento de un experto financiero resulta fundamental.
