Durante el Grenke Chess Festival, la gran maestra Alua Nurman pidió una foto al número uno mundial, Magnus Carlsen, quien accedió pero luego reportó a la jugadora por tener el dispositivo en su bolsillo, en cumplimiento del reglamento.
Un inusual episodio se registró en el Grenke Chess Festival cuando Alua Nurman, la mejor jugadora del mundo en la categoría estándar femenina, le solicitó una selfie al gran maestro noruego y número uno mundial, Magnus Carlsen, antes de su partida en el torneo Freestyle. Carlsen accedió a la foto, posó con una sonrisa, pero minutos después informó al árbitro que su rival tenía un teléfono celular en su poder, lo que infringe las estrictas normas contra trampas electrónicas.
El encuentro entre ambos se dio en el torneo Freestyle, que se desarrolla en paralelo al Grenke Chess Open en Karlsruhe, Alemania. Nurman, de 18 años, gran maestra kazaja, vicecampeona olímpica y campeona asiática de Blitz, esperaba a Carlsen, pentacampeón mundial y poseedor de 21 títulos mundiales, sentada en la mesa de juego.
Según un video que la propia Nurman compartió en sus redes sociales, la jugadora preguntó: «Magnus, ¿podemos sacarnos una foto?». Carlsen aceptó, posó brevemente y la joven guardó su dispositivo. Sin embargo, tras unos minutos, el noruego se levantó para alertar a un árbitro: «Tiene un teléfono». Inmediatamente, el oficial solicitó el celular para poder dar inicio a la partida, ya que los reglamentos exigen que los dispositivos estén apagados y guardados en un lugar seguro.
Tras la confiscación, el árbitro indicó a Carlsen que todo estaba en orden, se dio el saludo protocolar y la partida comenzó. El juego se desarrolló sin más interrupciones y Carlsen se impuso finalmente a Nurman, extendiendo su racha de victorias.
Finalizada la jornada, Nurman publicó la selfie en sus redes con el tema «Don’t Stop Me Now» de Queen, describiendo el momento como «un sueño hecho realidad». En declaraciones a ChessBase India, la joven expresó su felicidad por enfrentar al número uno: «Cuando vi los emparejamientos, me volví loca, estaba completamente feliz». Sobre la foto, recordó que otro colega lo había hecho el año anterior y pensó «¿por qué no?». Agradeció que Carlsen hubiera accedido.
Respecto al duelo, Nurman comentó que era su primera experiencia en un formato Freestyle y que intentó no presionarse: «Todo iba bien, pero luego empecé a perder el tiempo y al final cometí un error garrafal. Aun así, creo que la partida fue interesante». Reconoció la singularidad del momento: «Mientras miraba el tablero, no podía parar de sonreír porque es algo muy inusual para mí. Lo disfruté muchísimo».
