Un documento atribuido al ámbito oficial plantea que una mediación estadounidense y la instalación de una base conjunta en las islas podrían abordar la disputa de soberanía en el Atlántico Sur, en el marco de la seguridad hemisférica.
Un análisis sobre la disputa de soberanía en las Islas Malvinas propone una mediación de los Estados Unidos y la conformación de una base militar tripartita en el archipiélago, según un documento difundido este martes.
El texto, atribuido al ámbito oficial, sostiene que el discurso del presidente Javier Milei ha ubicado el diferendo Malvinas desde una visión del Atlántico Sur y la Antártida, lo que permitiría elaborar una estrategia integral. Asimismo, menciona la declaración del presidente de los Estados Unidos sobre su oferta de mediación en caso de que las partes lo requieran.
Según el documento, ambas posiciones se complementan con las decisiones de política exterior de ambos países: la alianza estratégica argentina con Estados Unidos y la visión estratégica estadounidense en materia de seguridad hemisférica.
El texto afirma que el contenido de una mediación es amplio, incluida la prevención de la escalada de eventuales conflictos, y que el rol de Estados Unidos es clave en esta etapa si se focaliza en un tema específico que garantice la cooperación, seguridad y estabilidad en el Atlántico Sur.
En ese sentido, plantea que una solicitud de mediación argentina, aun siendo unilateral, debería orientarse a resolver el problema pendiente que representa el espacio ocupado por el Reino Unido dentro de la plataforma continental argentina, en el contexto de la seguridad hemisférica.
El documento señala que todos los territorios de ultramar delegan los temas de defensa y relaciones exteriores al Reino Unido, y que la base militar Monte Placentero está subordinada en su totalidad al Reino Unido, miembro de la OTAN al igual que Estados Unidos, mientras que Argentina aspira a ser parte de la OTAN como socio global.
Agrega que el país está en las mejores condiciones para desarrollar conceptualmente, política y operativamente una propuesta de cooperación, seguridad y estabilidad en el Atlántico Sur en función de sus propios intereses.
La fórmula de las tres banderas en esa base militar, con la presencia militar combinada de los tres países, podría ser un comienzo para garantizarla, indica el texto.
Menciona que la Estrategia Nacional de Seguridad (NSS) de noviembre de 2025 y el Plan Fiscal del Departamento de Estado (2026-2030), en el contexto de la seguridad hemisférica, incluyen la visión y los instrumentos para converger el ámbito de aplicación de las tres banderas exclusivamente a la base militar, a sus funciones actuales y a las que eventualmente se agreguen a las de defensa y apoyo logístico de los tres estados a los temas que hoy se tratan con Estados Unidos.
Como ejemplos, cita el control de pesca no declarada e ilegal, contrabando, tráfico de personas, narcotráfico y todos los que hagan a prevenir las líneas rojas donde se cruzan la geoeconomía y la geopolítica.
La opción de las tres banderas (por orden alfabético: Argentina, Estados Unidos y Reino Unido) será una contribución de la Argentina, con su presencia segura y operativa, para uno de los tantos problemas pendientes entre los dos países (resolución AGNU 40/21) y, en el caso del Reino Unido, a utilizar la base en forma cooperativa para la paz y la cooperación en un contexto de Seguridad Hemisférica. Para Estados Unidos, su presencia física y operativa en la zona contribuirá no solo a la paz y cooperación en el mar Atlántico y sería coherente con su NSS y su Plan Fiscal 2026/2030.
En la fase de la negociación acerca del uso de la base militar instalada en las islas Malvinas que eventualmente pudiese suceder con el Reino Unido, la declaración Conjunta de Madrid del 1989 (artículo 2) y los acuerdos de comunicación de 1971 ofrecen las fórmulas y el marco jurídico que lo permitiría para este tema específico y, a la vez se aislarían otros temas que hacen al diferendo y seguramente obstaculizarían el propuesto.
Una ventaja adicional para las Fuerzas Armadas de este acuerdo tripartito en esa base militar, agregadas a las de defensa y seguridad, serán las de participar en ejercicios militares conjuntos; facilitar la inter-operatividad entre las fuerzas de defensa; prioridad en la provisión de equipamiento; participación coordinada en ejercicios de búsqueda y rescate; identificar proyectos de infraestructura y logística para la defensa y seguridad en el Atlántico Sur complementarios a los que tengan base en el continente; y compartir experiencias de otras regiones, en particular con el AUKUS y el QUAD.
El texto sostiene que este enfoque debiera complementarse con un incremento de la presencia y capacidad operativa de las FF.AA. en toda la costa patagónica, revalorizando las bases operativas de Río Gallegos y Puerto Deseado, lo cual tendrá un efecto positivo en sus actividades marítimas y territoriales.
Asimismo, indica que la base integrada de la Armada Argentina en Tierra del Fuego (logística y operativa) será clave para dar un sistema de apoyo a las actividades antárticas desde Ushuaia, las cuales además de sus funciones específicas serán complementarias a las que realicen desde la base tripartita.
En síntesis, el documento afirma que la cooperación y seguridad del transporte marítimo por corredores naturales bioceánicos tiene su marco jurídico bien determinado por los Tratados de 1881 y 1984 entre ambos países vecinos.
Además, señala que el control y conocimiento de todas las actividades que se desarrollen tanto en los mares australes cercanos a la Antártida como en la Antártida misma también deberían ser un plus de esta mayor presencia y capacidad operativa de las FF.AA. en la zona, y que la base naval integrada de las Fuerzas Armadas es una medida positiva que va en ese sentido.
