El presidente Emmanuel Macron anunció una respuesta «implacable» contra los responsables de la violencia, mientras el oficialismo y la oposición intercambian acusaciones por la escalada. Los disturbios dejaron cuantiosos daños materiales en varias ciudades.
PARÍS.- Este domingo se registraron nuevas tensiones en París y Lyon, después de una jornada de disturbios y saqueos en el marco de las movilizaciones contra el encarecimiento del costo de vida en Francia. Mientras comerciantes y ayuntamientos evaluaban los daños, el presidente Emmanuel Macron se dirigió a la nación al final del día, en un contexto de campaña presidencial.
Macron intervino a las 20 horas (hora local) por televisión, tras reunirse en el palacio del Elíseo con el primer ministro, Sebastien Lecornu, y sus principales ministros. En un discurso de ocho minutos, el mandatario declaró sentir «ira y vergüenza» ante la destrucción en varias ciudades y pidió no confundir a los manifestantes con los responsables de los actos de violencia.
«Los que han destruido deben pagar», afirmó. Prometió que el Estado será «implacable» con los responsables, aseguró apoyo a comerciantes y artesanos, y anunció transparencia en la estrategia de mantenimiento del orden público. Asimismo, instó a sindicatos y partidos políticos a condenar la violencia y pedir calma.
La jornada de protesta contra el aumento del costo de vida derivó el sábado en disturbios en varias ciudades, con episodios de violencia, saqueos y ataques contra símbolos de la República. La mayoría de las concentraciones transcurrieron de forma pacífica, según las autoridades. El ministro del Interior, Laurent Nuñez, atribuyó los hechos a «delincuentes oportunistas» y anunció que se identificará a los responsables.
Nuñez informó que más de 2000 personas fueron detenidas en toda Francia. El saldo de heridos asciende a más de 600 policías, gendarmes y bomberos, una cifra provisoria. En París, la prefectura de policía registró 855 detenciones, de las cuales 517 personas permanecían bajo custodia este domingo: 346 adultos y 171 menores. En Lyon, el prefecto reportó unos 100 policías heridos y 160 detenciones. Según el ministro, aproximadamente 550.000 personas se manifestaron el sábado en Francia, 110.000 de ellas en París.
El ministro del Interior anunció que se llevan a cabo investigaciones para identificar a los autores de los daños.
Los daños materiales son cuantiosos. Unos 1500 comercios se vieron afectados, con pérdidas que alcanzan los cientos de millones de euros. En Limoges, el ayuntamiento, un edificio del siglo XIX, fue destruido por las llamas. También se registraron actos de vandalismo e incendios en edificios públicos de Marsella, Lyon y Burdeos. La sede de la cadena CNews fue atacada, lo que resultó en 21 detenciones. El primer ministro calificó de «milagro» que el balance de víctimas no fuera mayor.
La plaza de la República, epicentro de los disturbios del sábado, volvió a ser escenario de enfrentamientos en la tarde del domingo, donde las fuerzas del orden utilizaron gas lacrimógeno para dispersar a la multitud. La prefectura de policía indicó que se enfrentaba a una movilización no declarada y que individuos violentos lanzaron proyectiles contra los agentes. Se produjeron saqueos en tiendas del barrio, donde los CRS 8 —unidad especializada en disturbios urbanos— estaban desplegados por segundo día consecutivo. En Lyon, la policía impidió que unos 50 jóvenes rompieran el escaparate de una tienda Lacoste.
Poco antes del discurso de Macron, Jean-Luc Melenchon, líder de La Francia Insumisa (LFI), dio una entrevista televisiva. Acusado por el gobierno y parte del arco político de alentar la revuelta, Melenchon atribuyó la responsabilidad al ejecutivo, calificó la situación de «altamente previsible» y cuestionó la preparación de las fuerzas del orden por parte de Nuñez. No obstante, calificó de «crimen» el incendio del ayuntamiento de Limoges y exigió una indemnización inmediata para los comerciantes afectados por los saqueos. El sábado, había denunciado la difusión ininterrumpida de imágenes de violencia cuando, según su criterio, la movilización era mayoritariamente pacífica.
Sus adversarios lo acusan de haber avivado la ira social. El exprimer ministro Edouard Philippe calificó de «considerable» la responsabilidad política de LFI y apoyó la creación de una comisión de investigación. Marine Le Pen, líder de La Reunión Nacional (RN), denunció que la extrema izquierda está «tomando como rehén» las reivindicaciones sociales, al tiempo que reprochó al gobierno su incapacidad para prevenir o gestionar los sucesos. Su partido afirmó esperar que el jefe del Estado «pida perdón». La ecologista Marine Tondelier exigió la dimisión de Laurent Nuñez, mientras que la presidenta de la Asamblea Nacional, Yaël Braun-Pivet, del partido presidencial, solicitó una comisión de investigación.
Este lunes a las 10 (hora local), Sebastien Lecornu encabezará una célula interministerial de crisis. La Asociación de Alcaldes de Francia convocó a concentraciones frente a los ayuntamientos al mediodía. Se espera que las cifras de daños, todavía provisorias, sigan evolucionando en los próximos días.
