La explosión del cohete New Glenn en Cabo Cañaveral, ocurrida el 28 de mayo durante una prueba de encendido estático, podría modificar los plazos del programa Artemis de la NASA, que prevé el regreso de astronautas a la Luna para 2028.
La explosión del cohete New Glenn, ocurrida el pasado 28 de mayo en Cabo Cañaveral, Florida, durante una prueba de encendido estático, podría alterar la planificación del programa Artemis de la NASA, que tiene como objetivo el regreso de astronautas a la Luna para 2028.
La detonación destruyó la nave y la plataforma de lanzamiento de la compañía Blue Origin, fundada por Jeff Bezos. El ex astronauta de la NASA Garrett Reisman calificó el suceso como “probablemente la mayor explosión de un cohete en plataforma”, comparable al fallo del misil soviético N1 en 1969.
Blue Origin informó que los tanques de combustible y el sistema de agua permanecieron intactos. Dave Limp, director ejecutivo de la compañía, declaró: “Es una pequeña buena noticia, volveremos a volar antes de que termine este año”. La empresa pidió a la población no manipular posibles restos que pudieran llegar a las costas.
El accidente se produjo dos días después de que la NASA adjudicara a Blue Origin un contrato por cientos de millones de dólares para lanzar dos vehículos exploradores destinados a futuras misiones lunares del programa Artemis. El New Glenn debía desempeñar un papel clave en el despliegue del módulo de alunizaje Blue Moon y en los planes de la agencia espacial estadounidense para establecer una presencia permanente en la Luna.
El cohete New Glenn, de 98 metros de altura y siete metros de diámetro, puede transportar más de 13 toneladas a órbita de transferencia geoestacionaria y hasta 45 toneladas a órbita terrestre baja. Su capacidad es considerada fundamental para las misiones de exploración lunar y despliegue de infraestructura espacial.
Josef Aschbacher, director general de la Agencia Espacial Europea (ESA), expresó su preocupación: “Es sin duda un enorme revés, no es bueno para nadie en la comunidad espacial”. Aschbacher añadió que “la base de lanzamiento está prácticamente destruida, algo que llevará bastante tiempo reconstruir, pero también investigar por qué se produjo esta explosión”.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, sostuvo que la agencia mantendrá el calendario y buscará alternativas para los lanzamientos de los módulos lunares. “La NASA está muy enfocada en el alunizador porque en eso se basa nuestra misión para llevar astronautas de regreso a la superficie de la Luna antes de 2029”, afirmó. Isaacman señaló que las opciones para lanzar los módulos lunares son limitadas y que, tras el accidente, la NASA se encuentra “únicamente con la Starship de SpaceX”.
El accidente también postergó el despliegue de la constelación Kuiper de Amazon, que esperaba lanzar 48 satélites en la misión accidentada. Según estimaciones de especialistas, la destrucción de la base de lanzamiento y la necesidad de investigar las causas del accidente posponen el regreso del New Glenn al menos hasta 2027.
Blue Origin reportó que los tanques de combustible y el sistema de agua de la plataforma permanecieron en buen estado, mientras que el propulsor “Never Tell Me The Odds” y varias etapas superiores GS-2 no resultaron dañados. La empresa destacó que estos componentes requieren largos tiempos de fabricación, por lo que su conservación facilitará la reconstrucción de la plataforma.
