Benjamín Siegel, conocido como Bugsy, pasó de ser un delincuente callejero en Brooklyn a convertirse en una figura clave del crimen organizado en Estados Unidos. Su obsesión por el desierto de Nevada lo llevó a crear el primer casino de lujo en Las Vegas, pero su ambición y su carácter violento sellaron su destino.
Benjamín Siegel nació el 28 de febrero de 1906 en Brooklyn, Nueva York. Fue el segundo de cinco hijos de una familia judía inmigrante de Europa del Este. Creció en la pobreza, en un barrio difícil, marcado por la violencia callejera y las pandillas. Desde muy joven se involucró en el delito: a los once años dejó la escuela y comenzó a robar y extorsionar a vendedores ambulantes en el Lower East Side, cobrándoles por «protección» y destruyendo sus mercancías si se negaban a pagar. Su temperamento explosivo le valió el apodo de «Bugsy» (loco como una chinche), aunque con el tiempo sintió ese sobrenombre como una carga.
El gran salto de Siegel llegó con la Ley Seca en 1920. La prohibición de fabricar y vender alcohol creó un escenario ideal para el contrabando y la expansión del crimen organizado. Se asoció con su amigo de la infancia Meyer Lansky y juntos pasaron de los delitos menores a negocios más rentables como el contrabando de alcohol, el juego clandestino y otras operaciones ilegales en Nueva York, Nueva Jersey y Filadelfia. Su vínculo con Lucky Luciano, un líder de la mafia italiana, ayudó a forjar una alianza entre judíos e italianos, creando el Sindicato Nacional del Crimen (National Crime Syndicate).
Para entonces, Siegel había dejado atrás la pobreza. Se vestía con trajes a medida, frecuentaba clubes nocturnos y se movía con naturalidad en el lujo. En 1929 se casó con Esther Krakower, con quien tuvo dos hijas. También estuvo vinculado a una red de asesinatos por encargo en Nueva York, precursora de la «Murder, Inc.». A mediados de los años 30, tras el asesinato del capo Tony Fabrizzo, Siegel quedó expuesto y sus enemigos querían verlo muerto. Lansky y Luciano lo enviaron a California para impulsar los negocios del sindicato en la Costa Oeste.
En Los Ángeles, Siegel trabajó con el jefe mafioso local Jack Dragna, amplió sus negocios de juego ilegal y formó su propia red de colaboradores, entre ellos Mickey Cohen. Pero California le ofreció algo más: Hollywood. Fascinado por el glamour, se hizo amigo de estrellas como George Raft, Clark Gable, Gary Cooper y Cary Grant, y cultivó vínculos con poderosos productores como Louis B. Mayer y Jack Warner. Organizaba fiestas en su casa de Beverly Hills y se convirtió en una figura habitual del ambiente.
Sin embargo, su gran obsesión fue el desierto de Nevada. En la década de 1940, convenció al Sindicato Nacional del Crimen de invertir en la construcción de un hotel y casino de lujo en Las Vegas, una zona entonces casi deshabitada. El proyecto, llamado Flamingo, se convirtió en el primer gran casino de la ciudad, pero los sobrecostos y las demoras generaron sospechas entre sus socios. Siegel fue acusado de desviar fondos para su propio beneficio. El 20 de junio de 1947, mientras leía un periódico en la casa de su novia Virginia Hill en Beverly Hills, un francotirador le disparó varias veces, matándolo en el acto. Su muerte fue un ajuste de cuentas del crimen organizado, que luego tomó el control del Flamingo y consolidó a Las Vegas como la capital del juego.
