Una iniciativa presentada hace tres años por el exsenador Esteban Bullrich plantea la creación de cinco nuevas provincias a partir del territorio bonaerense, con el objetivo de abordar desafíos de gobernabilidad, representación y desarrollo regional. La propuesta retoma debates históricos sobre la organización territorial del país.
Hace tres años, el exsenador nacional Esteban Bullrich presentó un libro, con la colaboración de Enrique Morad y Jorge Colina, en el que propuso una reforma institucional: la división del territorio de la provincia de Buenos Aires en cinco provincias. El objetivo planteado es solucionar problemas institucionales que, según la propuesta, inciden en la gobernabilidad del distrito, su eficacia administrativa y la provisión de bienes públicos.
La iniciativa busca abordar lo que sus impulsores consideran una inequidad fiscal de larga data y una representación legislativa nacional que, a su juicio, no se ajusta a la proporción poblacional. De aprobarse, los casi 18 millones de habitantes de la actual provincia, representados por tres senadores nacionales, pasarían a tener quince, buscando un mayor equilibrio en el Senado.
La posibilidad de crear nuevas provincias, con acuerdo del Congreso de la Nación, está prevista en la Constitución Nacional en sus artículos 75, inciso 15, y 124. La provincia de Buenos Aires concentra casi el 40% de la población del país y un porcentaje similar de su Producto Bruto Interno (PBI).
La propuesta de Bullrich retoma debates históricos. En el siglo XIX, Bernardino Rivadavia ya esbozaba ideas de división territorial. A principios del siglo XX, el senador Carlos Pellegrini impulsó la creación de una provincia con capital en Bahía Blanca. En 1981, Guillermo Laura, Jaime Smart y Roberto Azaretto publicaron «La Provincia Urbana del Río de la Plata», proponiendo una jurisdicción que uniera la Ciudad de Buenos Aires con los municipios metropolitanos bonaerenses.
El planteo actual sugiere la creación de cinco nuevas provincias autónomas, entre las que se menciona una «Provincia del Río de la Plata» que abarcaría parte del conurbano sur y este. Los proponentes argumentan que esta división permitiría un enfoque más específico para las realidades diversas dentro del territorio bonaerense, diferenciando las problemáticas del interior agroindustrial de las del área metropolitana, esta última con desafíos comunes a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires como el transporte, la seguridad y la contaminación.
La discusión sobre la división provincial se enmarca en un análisis más amplio sobre el federalismo, la coparticipación de recursos y la representación política en la Argentina.
