El animal, trasladado en febrero de este año, murió por una peritonitis severa. Su caso reaviva la discusión sobre el estado de los animales que permanecieron en el predio clausurado.
Flora, la tigresa rescatada del ex zoológico de Luján, falleció la noche del 1° de abril de 2026 en el Felida Big Cat Sanctuary, ubicado en los Países Bajos. La organización internacional Four Paws confirmó que la muerte fue provocada por una peritonitis severa, según una autopsia preliminar.
La tigresa, de 10 años, había vivido varios años en el exzoológico de Luján, un lugar clausurado oficialmente en febrero de 2020. Tras el cierre, los animales permanecieron en condiciones precarias, con jaulas reducidas y sin acceso regular a atención veterinaria o dietas balanceadas, dependiendo de cuidados esporádicos y donaciones.
En noviembre de 2025, veterinarios de Four Paws evaluaron a Flora y detectaron graves problemas de salud: uñas encarnadas que dificultaban su movilidad y un colmillo roto que le provocaba dolor. Se le realizó una cirugía exitosa en el predio para tratar estas afecciones.
Finalmente, en febrero de 2026, Flora fue trasladada al santuario en los Países Bajos junto con los osos Gordo y Florencia. El operativo requirió una compleja logística, permisos de exportación y coordinación con autoridades argentinas y neerlandesas. Durante el vuelo de más de 11.000 kilómetros, fue monitoreada por veterinarios y llegó en condiciones estables.
En el santuario, Flora recibió atención veterinaria individualizada, dietas adaptadas y enriquecimiento ambiental. Sin embargo, a fines de marzo, el equipo observó que había reducido su actividad y apetito, mostrando signos de dolor abdominal. Una evaluación confirmó la peritonitis severa. Aunque se preparó una cirugía de urgencia, la tigresa falleció durante la noche del 1° de abril.
Four Paws señaló que Flora no fue la única afectada por las condiciones del ex zoológico de Luján. Otros animales permanecen en estado frágil y algunos fallecieron antes de ser trasladados. La organización continúa con programas de rescate y cuidado de los sobrevivientes.
Este caso se suma a otros episodios de animales trasladados tras largos períodos de cautiverio. Recientemente, Pupy, la última elefanta del Ecoparque porteño, murió en el Santuario de Elefantes de Brasil a los 176 días de su traslado. Asimismo, Kenya, una elefanta trasladada desde Mendoza, falleció en el mismo lugar. Los informes preliminares indicaron que ambos animales presentaban múltiples afecciones crónicas preexistentes.
