El sociólogo Carlos Waisman analizó en Modo Fontevecchia el resultado de las elecciones de medio término en Estados Unidos, donde el oficialismo perdió el control de ambas cámaras del Congreso. Según el especialista, se trató de un voto de repudio al gobierno de Trump y evaluó el impacto en las candidaturas de J.D. Vance y Marco Rubio para 2028.
En una nueva emisión de Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el sociólogo Carlos Waisman analizó la derrota de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos, donde el oficialismo perdió el control de ambas cámaras del Congreso. El especialista explicó que el resultado respondió a un voto de repudio por la inflación, el encarecimiento de la nafta derivado de la guerra con Irán y las redadas migratorias del ICE, al tiempo que evaluó cómo este revés debilita la proyección presidencial del vicepresidente J. D. Vance y fortalece al secretario de Estado, Marco Rubio.
Carlos Waisman es sociólogo por la Universidad de Harvard y especialista en política comparada con enfoque histórico. Desarrolló la mayor parte de su carrera como profesor e investigador en la Universidad de California en San Diego, donde actualmente posee el estatus de profesor emérito de Sociología y Estudios Internacionales. Ha dictado cátedra y realizado investigaciones en instituciones como Yale, Stanford, Notre Dame, la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad del CEMA (UCEMA).
Consultado sobre lo ocurrido en las elecciones, Waisman sostuvo: «Básicamente lo que esto señala es un repudio generalizado hacia el gobierno de Trump y una posibilidad muy concreta de que en las elecciones presidenciales, de aquí a dos años, ganen los demócratas». Y agregó: «Hay dos rasgos de esta victoria demócrata que permiten que en la prensa norteamericana se use el término ‘terremoto’ para describirla».
Waisman proporcionó datos para contextualizar la magnitud del resultado: «Es común que el partido del presidente en ejercicio pierda escaños en la cámara de representantes en las elecciones de medio término, sin embargo que pierda control cuando lo tenía es algo que no sucede muy a menudo, desde la segunda guerra mundial sucedió en un tercio de las elecciones de medio término. Pero en los últimos 50 años pasó solamente 3 veces». Y continuó: «Lo que es mucho más inusual es perder el control de las dos cámaras. Eso sucedió, desde la Segunda Guerra Mundial, solamente en el 20% de las elecciones de medio término, y solamente dos veces en los últimos cincuenta años: le sucedió a Bill Clinton en 1994 y a George Bush hijo en el 2006».
Respecto de la magnitud, indicó: «Según las estimaciones, la ventaja demócrata —no en los escaños, sino en el voto general— ha sido del 13%, que es la mayor diferencia a favor de uno de los dos partidos en los últimos cincuenta años».
Ante la pregunta sobre si lo derrotado fue la persona de Trump o las ideas que representa, Waisman respondió: «Mi impresión —y de nuevo, tenemos muy pocos datos— es que este fue un voto de repudio a Trump. Más específicamente, a tres aspectos de las políticas de Trump». Y detalló: «Primero, la inflación, que es bajísima para estándares argentinos —creo que la última estimación que vi es 3,7% anual—, pero a la que la gente no está acostumbrada en Estados Unidos. Pero, en segundo lugar, hay un precio en particular que es extraordinariamente sensible en Estados Unidos, que es el precio de la nafta. Desde que comenzó la guerra de Irán, el precio de la nafta aumentó alrededor del 40%, que es una diferencia muy grande para el presupuesto usual de las familias, especialmente las de clase trabajadora, por lo que es imposible no notarla».
En tercer lugar, mencionó: «Para un grupo específico de la población, las acciones de la policía de frontera, ICE, causaron un repudio generalizado. O sea, una cosa es cuidar las fronteras —porque ICE sería el equivalente de la Gendarmería en la Argentina— y otra cosa es andar por las calles cazando inmigrantes ilegales y deportándolos de inmediato».
Waisman identificó tres grupos que abandonaron a Trump: «Uno es el que era el núcleo central de su apoyo, y lo sigue siendo: la clase trabajadora blanca. Lo que se llama clase trabajadora en el mundo de las encuestas en Estados Unidos es la población sin título universitario, que es algo así como la mitad del electorado. La clase trabajadora blanca apoyó a Trump hace dos años: dos tercios votaron por Trump. Ayer, según las estimaciones que tenemos —que son estimaciones serias del NORC, el National Opinion Research Center de la Universidad de Chicago—, bajó de dos tercios a un poco más de la mitad».
El segundo grupo es «un segmento de la población joven. La población joven, los menores de 30 años, en general votaron demócrata: en el 2024 solamente un tercio votó a los republicanos, pero de un tercio hace dos años pasaron a poco más de la cuarta parte ayer». El tercer grupo son «los votantes hispanos, que en el 2024 casi la mitad de ellos habían apoyado a Trump y en este momento es alrededor de un tercio».
No obstante, aclaró: «Este voto de ayer no fue un voto programático a favor de los demócratas: fue un voto de repudio a Trump». Y añadió: «El Partido Demócrata está fragmentado ideológicamente y sin un liderazgo unificado. Una mayoría del partido es centrista o de centroizquierda moderada y hay una minoría en ascenso, que se denominan progresistas o socialistas, que es mucho más radicalizada».
En cuanto a las diferencias entre J.D. Vance y Marco Rubio, Waisman explicó: «J. D. Vance representa el ala MAGA del Partido Republicano, o sea, es la gente que trajo Trump al Partido Republicano, que son nacionalistas blancos —es un poco curioso hablar de nacionalismo étnico en un país multiétnico como Estados Unidos, pero Vance ha expresado esta ideología muchas veces— y es aislacionista en materia de política internacional; o sea, Vance se opuso a la guerra de Irán».
Sobre Rubio, señaló: «Es un republicano convencional, pero de la variedad que se llama neoconservadora. Los neoconservadores son republicanos convencionales en el sentido de que tienen una propensión mayor que el sector MAGA a respetar las instituciones, la Constitución, a tratar cortésmente a los adversarios, negociar con ellos, etcétera. Pero los neoconservadores, que estaban en ascenso en el gobierno de George Bush hijo, están orientados hacia la participación activa en la política internacional, no son aislacionistas».
Y agregó: «Es por eso que la lucha contra Irán, la alianza con Israel y la relación con Europa son privilegiadas por Rubio, y la relación con Europa en particular es una diferencia muy pero muy grande con Trump y con Vance. Fíjese que en relación con la guerra de Ucrania, por ejemplo, no hay duda —porque lo ha dicho muchas veces— de que Rubio está fuertemente a favor del apoyo a Ucrania y la oposición a Putin; no es el caso de Trump y mi impresión es que tampoco es el caso de Vance».
Respecto de las candidaturas para 2028, Waisman opinó: «Mi impresión es que en el mercado de las candidaturas para el 2028, luego de estos resultados de ayer, las acciones de Vance, que es el heredero natural de Trump, se han debilitado. No estoy seguro de lo que va a pasar; nadie puede predecir lo que va a pasar en los próximos dos años, naturalmente, pero está más débil hoy que hace dos días». Y añadió: «Las acciones de Rubio posiblemente están en ascenso. O sea, una de las cosas que podrían pasar es que el sector convencional del Partido Republicano se agrupe alrededor de Rubio y lo presione para que presente su candidatura. Pero Rubio ya ha dicho que si se presenta Vance, él no va a presentar su candidatura».
Consultado sobre si sectores no trumpistas del Partido Republicano podrían recobrar fortaleza, Waisman afirmó: «Fuera del sector MAGA, Trump tiene control sobre el resto del Partido Republicano sobre la base del miedo. El objetivo central de los legisladores es ser reelectos, y Trump amenaza con plantarles competidores en las primarias si se oponen a él. Pero la gran mayoría de estos republicanos convencionales, en su fuero interno, no apoyan a Trump. De modo que va a haber fuerzas centrífugas operando en el Partido Republicano».
Finalmente, sobre la posibilidad de que la polarización se reduzca, Waisman consideró: «Me parece plausible, pero tenemos que tener en cuenta que hay poderosas fuerzas estructurales que crean una masa de votantes disponibles para el populismo de derecha. Estoy pensando básicamente en las consecuencias de la revolución tecnológica, las que hubo y las que se vienen, frente a las que hay una aprehensión muy grande en grandes sectores de la sociedad». Y concluyó: «Eso crea las condiciones como para que aparezcan nuevos Trumps. Trump no inventó MAGA; Trump tuvo la capacidad, la habilidad, para convertirse en el representante de estos sectores. Y mi impresión es que la aparición de nuevos Trumps en el futuro es una posibilidad muy concreta».
