El Arzobispado de Buenos Aires realizará tareas de puesta en valor en el templo de 150 años, que presenta filtraciones, grietas y deterioro estructural. La intervención se definirá tras una inspección en los próximos días.
El Arzobispado de Buenos Aires anunció una serie de obras de puesta en valor en la iglesia Santa Felicitas, ubicada en el barrio de Barracas, según informó la Comisión de Patrimonio Cultural Arquidiocesano. El templo, que cumplió 150 años, presenta problemas edilicios como cableado eléctrico precario, filtraciones, grietas y una capilla lindera con riesgo de derrumbe.
«Vamos a analizar si existen cuestiones de seguridad o riesgos inminentes. Trataremos de realizar apuntalamientos, reconstrucciones parciales y retirar intervenciones inadecuadas», declaró Vanesa Pedreira, integrante de la Comisión de Patrimonio Cultural Arquidiocesano.
La reunión entre el organismo y el rector de Santa Felicitas, Carlos Peteira, se realizó el viernes 23. Según la agenda oficial, el encuentro ocurrió en medio de los preparativos para la visita del papa León XIV a Buenos Aires, quien solo visitará la Catedral Metropolitana. Consultada sobre si la respuesta al reclamo está vinculada con esa visita, Pedreira respondió: «Hace años que acompañamos el mecenazgo que realizan los párrocos y analizamos tanto la factibilidad jurídica como las buenas prácticas de conservación. Cuando recibimos señales de alarma, estamos siempre a disposición para encontrar soluciones en conjunto».
Respecto del presupuesto, Pedreira explicó: «En los próximos días recorreremos el edificio junto con el padre y los especialistas para analizar in situ cuál es su estado y, a partir de ahí, determinar los montos necesarios para la restauración».
La iglesia fue inaugurada el 30 de enero de 1876, tras el asesinato de Felicitas Guerrero de Álzaga, en cuyo honor fue construida. Diseñada por el arquitecto argentino-alemán Ernesto Bunge, es Monumento Histórico Nacional y alberga esculturas de mármol de Carrara, entre ellas estatuas de laicos, única en su tipo en la ciudad. La construcción lindera, el Oratorio de los Álzaga, también posee valor patrimonial y, según Peteira, «ha sufrido graves deterioros históricos, grietas y abandono estructural».
Marcelo J. Louge Juárez, esposo de Margarita Bengolea Guerrero de Louge, sobrina bisnieta de Felicitas Guerrero, afirmó: «Agradecemos al Arzobispado el anuncio del inicio de las obras de restauración en Santa Felicitas, algo que considerábamos urgente». Louge había publicado una nota en LA NACION advirtiendo sobre el deterioro y reclamando una pronta recuperación.
Peteira, quien se desempeña como capellán del Hospital Elizalde por la mañana y atiende el templo por la tarde, destacó el apoyo de la Comisión Nacional de Monumentos, de Lugares y de Bienes Históricos, cuyos especialistas relevaron los daños y establecieron prioridades de intervención. Asimismo, aclaró que ese organismo no tiene entre sus funciones aportar financiamiento.
Sobre el futuro de la iglesia, Peteira sostuvo: «No queremos que sea parroquia, porque no tiene vida parroquial». Y explicó: «Nuestro templo tiene más valor como patrimonio histórico, para conciertos y otras actividades. Tiene otro uso y otra identidad».
Quienes deseen colaborar pueden contactarse con Peteira a través del correo electrónico [email protected].
