El reptil, de unos seis metros y 900 kilos, fue reportado por primera vez en 1987 y se convirtió en objeto de documentales y leyendas locales. Desde 2019 no hay avistamientos confirmados.
Un cocodrilo conocido como Gustave, que se estima mató a más de 300 personas, fue identificado desde la década de 1990 en las costas del río Ruzizi y el lago Tanganica, cerca de Buyumbura, África. El animal, que nunca fue capturado, mide aproximadamente seis metros y pesa alrededor de 900 kilos, según los registros de investigadores y documentales.
Los primeros reportes de ataques atribuidos a Gustave datan de 1987 y se intensificaron durante los años 90. La mayoría de las víctimas eran pescadores o personas que recogían agua. El documental Capturing the Killer Croc (2004) consignó que el reptil presenta cicatrices en el costado derecho, producto de disparos de ametralladora, y una marca rosada en el hombro derecho, probablemente causada por una lanza o un arpón casero. También se observaron dos protuberancias óseas fusionadas en la parte superior de la cabeza.
Diversos investigadores y lugareños coincidieron en que Gustave mataba más de lo que podía comer. Una de las hipótesis sostiene que su gran tamaño le dificultaba los mecanismos convencionales de alimentación, que consisten en sumergir y ahogar a las presas para luego desmembrarlas, por lo que sus ataques terminaban con la vida de otros animales sin que pudiera consumirlos.
A mediados de los años 2000, comunidades locales comenzaron a referirse a Gustave como un espíritu o deidad de las aguas. Según esos relatos, el animal protegía el territorio y establecía reglas en la zona. Algunos pescadores dejaron de navegar en ciertos horarios o días para protegerse y para respetar el territorio del cocodrilo.
En 2019 surgieron rumores sobre la muerte de Gustave en los cañaverales del lago Tanganica. No se encontró ningún cadáver que permitiera confirmar el deceso, por lo que su estado actual es incierto. Desde entonces no se registraron avistamientos verificados del animal.
