El senador brasileño Flavio Bolsonaro, inhabilitado para salir de su país por orden judicial, partió hacia Miami con apoyo logístico argentino, según versiones oficiales y declaraciones del propio legislador. El hecho profundiza la crisis bilateral y genera pedidos de informes en el Congreso.
El senador brasileño Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, abandonó Brasil con destino a Miami el domingo por la noche, a pesar de tener una prohibición judicial de salir del país dictada por el juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes. Según fuentes oficiales y registros del operativo, el gobierno argentino facilitó su traslado desde la ciudad de Puerto Iguazú hasta el aeropuerto, donde abordó un vuelo privado.
El senador había sido candidato en las elecciones del domingo y resultó derrotado. La orden de restricción migratoria regía desde antes de los comicios. De acuerdo con la normativa del Mercosur, Bolsonaro podría haber ingresado a Argentina con documento nacional de identidad, pero al dirigirse a Estados Unidos portaba un pasaporte italiano.
El operativo incluyó una combi escoltada por un patrullero de la Policía de Seguridad Aeroportuaria y otros dos vehículos, uno de ellos con patente diplomática argentina, según testigos y registros a los que accedió este medio. El asesor presidencial Santiago Caputo habría coordinado el despliegue, aunque inicialmente negó su participación y luego evitó responder.
Voceros del Gobierno argentino afirmaron que no hubo intervención alguna en la salida de Bolsonaro. Sin embargo, el propio senador agradeció públicamente la ayuda recibida. La Cancillería, a cargo de Pablo Quirno, no emitió una declaración oficial sobre el episodio.
En Brasil, el juez Moraes investiga a Flavio Bolsonaro por presunto uso de una cuenta bancaria en la Isla de Madeira compartida con el abogado Willer Tomaz, acusado de mover 1000 millones de dólares en apuestas digitales. La defensa de Tomaz alegó ludopatía.
La relación entre los presidentes Javier Milei y Luiz Inácio Lula da Silva ya atravesaba un momento de tensión. Lula había ganado las elecciones brasileñas y su victoria fue reconocida por el Partido Liberal de Bolsonaro, pero no por el gobierno argentino. En los últimos días, Lula agradeció públicamente a dirigentes opositores argentinos como Cristina Kirchner, Axel Kicillof, Sergio Massa y Alberto Fernández.
En el Congreso argentino, legisladores de la oposición presentaron pedidos de informes al jefe de Gabinete, Diego Santilli, al canciller Quirno y a la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, para que expliquen las circunstancias del operativo. También exigieron el reconocimiento formal del triunfo de Lula.
El incidente ocurre mientras el oficialismo avanza en el dictamen de la Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que fue modificada para excluir sanciones a empresas que colaboren de manera indirecta con la explotación de recursos naturales en Malvinas, a pedido de Estados Unidos, según confirmaron fuentes parlamentarias. La norma crea un Consejo de Seguridad Nacional que será coordinado por Caputo desde fuera del Estado y tendrá atribuciones para controlar inversiones extranjeras en áreas estratégicas.
Consultados sobre el impacto de estas medidas en las reservas del Banco Central, ni el ministro de Economía, Luis Caputo, ni el presidente del BCRA, Santiago Bausili, respondieron a las solicitudes de comentario. El swap de monedas con China representa un refuerzo para las reservas internacionales.
