Las manifestaciones contra el encarecimiento del costo de vida se extendieron por varias ciudades francesas y derivaron en enfrentamientos con la policía. El Gobierno desplegó 70.000 efectivos y se registraron más de 1.000 detenciones, a seis meses de las elecciones presidenciales de 2027.
Las protestas contra el encarecimiento del costo de vida en Francia se extendieron este sábado por distintas ciudades del país y derivaron en enfrentamientos con la policía. Según fuentes oficiales, al menos 1.000 personas fueron detenidas y el Gobierno desplegó 70.000 policías y efectivos de seguridad. Las marchas reunieron a 400.000 personas en todo el país, de acuerdo con los organizadores.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, había advertido antes del inicio de las movilizaciones: «No toleraremos ningún acto de violencia ni ninguna alteración del orden público».
La policía utilizó gases lacrimógenos en París, Marsella, Lyon, Lille, Burdeos, Toulouse, Montpellier y Nantes. En la capital, los agentes también emplearon bastones y camiones hidrantes. Aunque las marchas transcurrieron mayormente en calma durante buena parte de la jornada, los enfrentamientos se intensificaron cuando los manifestantes comenzaron a dispersarse y se formaron grupos más pequeños.
La respuesta oficial incluyó restricciones al recorrido de las marchas y medidas para impedir que los manifestantes llegaran a zonas comerciales. En París, la principal movilización fue desplazada hacia el sureste de la periferia por decisión de último momento. Varios comercios tapiaron sus ventanas ante el temor de nuevos saqueos y los museos del Louvre y d’Orsay cerraron sus puertas durante la jornada.
Las medidas generaron críticas de quienes consideran que el gobierno limita el derecho a la protesta. «Si prohíben las protestas, eso significa que nos estamos encaminando cada vez más hacia un régimen fascista, un régimen dictatorial», afirmó Silem, un manifestante de 20 años, en Lyon.
El conflicto se desarrolla a seis meses de las elecciones presidenciales de 2027, en las que el presidente Emmanuel Macron no será candidato tras haber cumplido dos mandatos consecutivos.
El partido de extrema derecha Agrupación Nacional celebra un congreso en Orleans para lanzar la candidatura de su líder, Marine Le Pen. La ciudad permanece custodiada con hasta 3.000 agentes de seguridad. En la víspera, la formación ultraderechista reeligió como su líder a Jordan Bardella, en medio de una multitudinaria protesta.
El dirigente de izquierda Jean-Luc Mélenchon, que participó de la marcha parisina, anticipó que las protestas continuarán. «Macron va a entender que esto se va a repetir cada semana», advirtió. Por su parte, los Chalecos Amarillos convocaron a una nueva jornada de protesta para el 31 de octubre en defensa de la libertad de manifestación.
