Un equipo de investigadores dirigido por la Universidad de Chicago identificó un exoplaneta con magma en su superficie que, pese a su cercanía a su estrella, conserva una atmósfera. El hallazgo fue publicado en The Astrophysical Journal Letters.
Un equipo de astrónomos dirigido por la Universidad de Chicago descubrió un planeta cubierto de lava «fría», según un estudio publicado en la revista The Astrophysical Journal Letters. El hallazgo se realizó a partir de datos recogidos por el telescopio espacial James Webb, de la NASA y las agencias espaciales europea (ESA) y canadiense (CSA).
El planeta, denominado HD 3167 b, es lo suficientemente caliente como para albergar magma fundido en su superficie, pero al mismo tiempo es el más frío de este tipo observado hasta ahora. Según los investigadores, esto se debe a que parece poseer una atmósfera capaz de redistribuir el calor procedente de su estrella.
HD 3167 b gira alrededor de una estrella situada a unos 154 años luz de distancia. Su órbita es tan estrecha que un año en este planeta, es decir, el tiempo necesario para completar una vuelta alrededor de su estrella, dura apenas lo mismo que un día terrestre.
Además, se encuentra en rotación sincrónica con su astro, una característica común entre los planetas cubiertos de lava. Esto significa que uno de sus lados está siempre orientado hacia la estrella, mientras que el otro permanece en una oscuridad perpetua.
Es también el «mundo de lava» más pequeño identificado hasta ahora y, pese a ello, consiguió conservar una atmósfera.
«Lo sorprendente es que cuanto más cerca de su estrella orbita un planeta rocoso, más difícil debería ser para él mantener una atmósfera, porque es bombardeado por el viento estelar», afirmó Edwin Kite, coautor del estudio dirigido por Brandon Park Coy. «Pero parece que muchos de estos mundos de lava tienen una», agregó.
Los llamados «mundos de lava» son planetas rocosos que orbitan extremadamente cerca de sus estrellas y alcanzan temperaturas tan elevadas que parte de su superficie puede permanecer fundida, formando océanos o extensas regiones de magma.
Los científicos consideran que su estudio puede ayudar a comprender las primeras etapas de evolución de los planetas rocosos, incluida la Tierra, cuya superficie también estuvo dominada por roca fundida poco después de su formación.
El planeta es demasiado caliente para albergar vida, pero ofrece la oportunidad de estudiar cuáles pudieron haber sido las condiciones durante los primeros dos millones de años de vida de la Tierra, que en aquella época se cree que se parecía mucho a un «mundo de lava».
Agencia ANSA.
