El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invocó la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para imponer un arancel del 50% a importaciones canadienses por 20.000 millones de dólares. La medida, sin precedentes, genera incertidumbre legal.
WASHINGTON (AP) — El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, invocó la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para imponer un arancel del 50% a importaciones canadienses por valor de 20.000 millones de dólares. La medida, anunciada hace una semana, provocó represalias de Canadá por un monto equivalente y tensó las relaciones bilaterales.
La Sección 338, parte de la Ley Arancelaria de 1930, también conocida como Ley Smoot-Hawley, autoriza al presidente a imponer aranceles de hasta el 50% sobre importaciones de países que discriminen a empresas estadounidenses. Según expertos legales, esta disposición nunca fue utilizada por ningún presidente anterior ni ha sido sometida a prueba judicial.
Ryan Majerus, socio de King & Spalding y exfuncionario de comercio de Estados Unidos, afirmó: “Esta ley es, literalmente, un lienzo en blanco porque nunca se ha litigado”.
El gobierno de Trump justificó la medida por supuestas prácticas discriminatorias de Canadá contra exportaciones estadounidenses de productos lácteos, automóviles y bebidas alcohólicas. La Sección 338 fue promulgada en 1930, en un contexto de crisis económica global, cuando el Congreso elevó aranceles para proteger a agricultores y fabricantes locales. Economistas e historiadores atribuyen a esta ley el agravamiento de la Gran Depresión.
Peter Harrell y Jennifer Hillman, académicos de la Universidad de Georgetown, escribieron en la revista Reason que “hasta el segundo mandato de Trump, pocos abogados especializados en comercio sabían que la Sección 338 seguía vigente o entendían qué hacía”. Señalaron que Estados Unidos consideró usarla en disputas con España en 1932 y con China en 1949, pero nunca lo hizo.
La legalidad de los aranceles es cuestionada por varios expertos. Sara Albrecht, directora ejecutiva del Liberty Justice Center, declaró: “Hay un argumento muy sólido de que (la Sección 338) quedó obsoleta”. Albrecht representó a empresas que impugnaron con éxito aranceles anteriores de Trump ante la Corte Suprema.
Harrell y Hillman argumentan que la Sección 338 solo autoriza aranceles que compensen el daño causado a empresas estadounidenses, pero el gobierno de Trump no calculó ese monto y apuntó a productos no vinculados con los conflictos señalados, como palos de hockey y cemento. Además, sostienen que las reglas canadienses sobre lácteos se aplican a todos los socios comerciales, no solo a Estados Unidos, y que el propio Trump aceptó ese sistema en el T-MEC durante su primer mandato.
John Veroneau, exasesor jurídico general del Representante de Comercio de Estados Unidos, dijo que los aranceles de la Sección 338 se justifican cuando otro país discrimina las importaciones estadounidenses. Añadió que Canadá hizo precisamente eso al responder con aranceles de represalia a los impuestos por Trump el año pasado. “Los tribunales, con razón, se sentirán obligados ante cualquier impugnación (a decidir): ¿Se cumplen los requisitos legales o no se cumplen, por ridículo que pueda ser el contexto más amplio?”, señaló.
Hasta el momento, no se ha presentado ninguna demanda contra estos aranceles. El Liberty Justice Center ha buscado empresas dispuestas a litigar, pero Albrecht indicó: “No he tenido mucha respuesta de demandantes”.
Los aranceles de la Sección 338 afectan al 5% de las importaciones canadienses, un porcentaje menor que los aranceles globales de 2025, lo que reduce el número de empresas afectadas y potenciales demandantes. Albrecht expresó la posibilidad de que ambos países reanuden conversaciones y alcancen un acuerdo. “Tengo la esperanza de que alguien ceda, que lleguen a algún acuerdo y que todo esto desaparezca”, manifestó.
