El director de Realizaciones Audiovisuales de la Presidencia, Santiago Oría, quedó en el centro de una interna comunicacional tras fallas técnicas en redes sociales y versiones sobre cambios en la estrategia oficial.
El director de Realizaciones Audiovisuales de la Presidencia, Santiago Oría, quedó en el centro de las miradas esta semana por una serie de episodios que expusieron tensiones en la comunicación del Gobierno. Según informó PERFIL el 26 de agosto, el Poder Ejecutivo atraviesa una «fatiga digital» que se expresa en la caída del impacto de las cuentas oficiales. En la Casa Rosada circulan versiones sobre un posible avance de la terminal de Karina Milei para dotar de un sesgo más doctrinario al relato gubernamental.
En ese contexto, el equipo de Oría habría incurrido en un error de programación al desplegar una red de cuentas automatizadas en X. Según la revista Noticias, los mensajes de apoyo incluyeron el comando técnico «Reply», lo que delató la matriz artificial de la interacción. Los perfiles detectados incluyeron denominaciones como «oxhusk» y «glyphrot».
Durante la conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, el vocero Adrián Ravier fue consultado sobre las atribuciones de Oría en las redes oficiales y respondió: «Entiendo que sí». Horas después, Ravier emitió una desmentida en su cuenta de X, asegurando que no se produjo ningún cambio en el organigrama formal del Estado. Oría replicó el mensaje del vocero.
En respuesta a las críticas, Oría publicó en sus redes una frase dirigida a sus detractores: «Larguen la merca». El mensaje profundizó el malestar en sectores de la militancia oficialista, donde conviven visiones sobre el profesionalismo de la comunicación estatal.
Según versiones del entorno de influencers libertarios, sectores alineados con Santiago Caputo habrían iniciado un apagón digital y difundieron mensajes irónicos reclamando el retorno de técnicos como Fernando Cerimedo para ordenar los servidores.
En las redes sociales también se reflotó un video de la campaña de 2023 en el que Oría sufre un tropezón durante un acto partidario.
