Fuentes de la Ejecutiva Federal socialista expresaron su preocupación tras la imputación de Juanma Serrano, exjefe de gabinete del presidente del Gobierno, en el marco de una investigación judicial por presunta corrupción.
En el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cunde la preocupación tras la imputación del exjefe de gabinete del secretario general, Pedro Sánchez, Juanma Serrano. Fuentes de la Ejecutiva Federal socialista afirmaron a Europa Press que «no pinta bien» y reconocieron «la preocupación y el cabreo» que genera que otro de los estrechos colaboradores del presidente del Gobierno haya sido declarado formalmente como investigado en una causa judicial por presunta corrupción.
En la cúpula socialista defienden la actuación de Sánchez y consideran que es el primer perjudicado. Señalaron que el presidente está afectado y que se le nota en la cara por la concatenación de casos de colaboradores con problemas con la Justicia. Afirmaron que el partido se está tomando estos casos con seriedad y que hay reuniones entre los principales dirigentes de Ferraz para decidir qué hacer. Sostuvieron que en Ferraz no están parados ni dormidos y que saben que tienen que dar una respuesta.
Primero fue el exministro y exsecretario de Organización, José Luis Ábalos, condenado a 24 años de cárcel por el Tribunal Supremo. Después su sucesor en el partido, Santos Cerdán, al que el presidente le encargó tareas de máxima relevancia como la negociación con Carles Puigdemont para la investidura, que está investigado por beneficiarse, presuntamente, de la adjudicación de contratos públicos y ya pasó varios meses. En su última comparecencia en el Congreso, Sánchez despachó estos casos como los de la antigua Secretaría de Organización, defendió la limpieza de su Gobierno y su partido y descartó un adelanto electoral.
El último golpe al núcleo íntimo del líder del PSOE lo dio este viernes el juez de la Audiencia Nacional que investiga el ‘caso Leire Díez’, Santiago Pedraz, al imputar a Serrano por su «participación preeminente» en las dos ramas de la causa: supuestas irregularidades en contratos públicos y maniobras para torpedear causas judiciales contra los socialistas.
Serrano es uno de los leales a Sánchez desde su primera hora en política. Fue su jefe de gabinete mientras estaba en la oposición, desde 2014 que llegó por primera vez a la Secretaría General del PSOE hasta 2018, cuando entró en La Moncloa. En ese momento salió de la primera línea política al ser nombrado presidente de Correos, aunque el presidente siempre le ha tenido como uno de sus colaboradores más leales y mantiene una relación muy próxima con él.
Otras fuentes consultadas, entre parlamentarios y cargos con peso en federaciones autonómicas, afirmaron que es el propio Sánchez el que debería rendir cuentas y salir a dar explicaciones a los ciudadanos por la suma de causas en su entorno. En el mejor de los casos, apuntaron, Sánchez elegía mal a sus ayudantes y en el peor, sabía lo que hacían o incluso lo ordenaba de alguna manera. Consideraron «terrible» que se haya usado el nombre del PSOE y su dinero para atacar a jueces. Aunque la situación requiere rendición de cuentas en primera persona, esperan que Sánchez mantenga un perfil bajo a la espera del parón veraniego.
