Momentos antes del partido de Argentina contra Cabo Verde en el Mundial 2026, se difundió un dato histórico: el primer custodio de la Virgen de Luján fue un hombre esclavizado originario de Cabo Verde.
El hombre conocido históricamente como el «Negro Manuel» se convirtió en el primer custodio de la Virgen de Luján, patrona de Argentina, según registros históricos. Manuel fue secuestrado por traficantes de personas cuando era niño, vendido en los mercados de esclavos de Pernambuco (Brasil) y trasladado posteriormente al Río de la Plata.
En 1630, Manuel llegó al puerto de Buenos Aires formando parte de la comitiva que transportaba dos imágenes de la Virgen María, solicitadas por un hacendado de Santiago del Estero. Durante el trayecto hacia el norte, la caravana se detuvo a orillas del río Luján, en la actual localidad de Zelaya. Según la tradición, los bueyes que transportaban una de las imágenes se negaron a continuar, lo que fue interpretado como una señal de que la Virgen deseaba permanecer allí. Los viajeros decidieron dejar la figura en ese lugar y Manuel fue designado como su cuidador.
Tras la muerte de su dueño original, se generó un conflicto de propiedad sobre Manuel entre los herederos. Para evitar que fuera separado de la imagen, vecinos y autoridades eclesiásticas reunieron 250 pesos de la época para comprar su libertad, asegurando su permanencia al servicio de la capilla.
Manuel mantuvo su rol durante más de cuarenta años, vistiendo una túnica sencilla. Falleció a finales del siglo XVII y sus restos fueron sepultados detrás del altar mayor del primitivo santuario, que dio origen a la actual Basílica de Luján.
Actualmente, la causa para su beatificación avanza en el Vaticano, donde se analizan sus virtudes heroicas y su rol histórico.
