El 25 de junio de 2009, Michael Jackson falleció en su mansión de Los Ángeles. Horas después, una fotografía tomada dentro de la ambulancia se convirtió en una de las imágenes más caras y polémicas del periodismo de celebridades.
La última noche de Michael Jackson comenzó con un ensayo de más de tres horas en el Staples Center de Los Ángeles el 24 de junio de 2009. El cantante llegó a la mansión que alquilaba en North Carolwood Drive, en Holmby Hills, en las primeras horas de la madrugada del 25 de junio. Exhausto, le solicitó al doctor Conrad Murray, su médico personal, la administración de propofol para conciliar el sueño. Murray evitó dárselo y recurrió a otros sedantes como Valium, lorazepam y midazolam. Cerca de las 10:40 de la mañana, le inyectó 25 miligramos de propofol.
Murray salió de la habitación. Los registros telefónicos presentados en su juicio indicaron que entre las 11:07 y las 11:51 realizó llamadas. Al mediodía, alguien advirtió que Jackson no respiraba. Murray no llamó al 911 de inmediato; primero guardó viales y una vía intravenosa. La llamada de emergencia se realizó a las 12:21 p.m. Cuando llegó la ambulancia, el paramédico Richard Senneff declaró que Jackson parecía un paciente terminal. Murray afirmó en ese momento que el cantante no tomaba medicamentos.
Mientras los médicos intentaban reanimarlo, el fotógrafo Alfred Ibáñez, de National Photo Group, estaba apostado frente a la residencia. Su jefe, Ben Evenstad, llamó al paparazzo Christopher Weiss, que se encontraba a 13 kilómetros de distancia. Weiss llegó al lugar y, siguiendo instrucciones, tomó fotografías de la ambulancia. La imagen mostraba a Jackson atado a una camilla mientras recibía reanimación.
La foto se vendió a la edición estadounidense de la revista OK! por aproximadamente 500.000 dólares. Evenstad declaró: “Ojalá Michael no estuviera muerto. Y me iría mejor, en negocios, si aún estuviera vivo”. Weiss expresó: “Preferiría que no hubiera sucedido. Me gustaría tener una foto de él cargando a sus hijos a cuestas en el parque”.
El 25 de junio de 2009, a las 1:07 p.m., el médico supervisor del Centro Médico de la Universidad de California (UCLA) declaró la muerte de Michael Jackson, a los 50 años. En 2011, un tribunal condenó a Conrad Murray por homicidio involuntario. Fue liberado en 2013 tras cumplir la mitad de su condena de cuatro años.
