El rover Perseverance encontró rocas con indicios de interacción con agua antigua y compuestos asociados a posibles biofirmas en el cráter Jezero.
En febrero de 2021, el rover Perseverance de la NASA aterrizó en la superficie de Marte y comenzó a recolectar rocas para su análisis. La agencia espacial informó que se encontraron indicios de agua y material orgánico, pistas que sugieren la posible presencia de vida microbiana.
El hallazgo se realizó en el cráter Jezero, un área que los científicos estiman que estuvo inundada hace más de 3500 millones de años, cuando los cauces de los ríos se desbordaron y formaron un lago. Los investigadores detectaron minerales arcillosos transportados por agua, un tipo de sedimento que puede preservar señales químicas relevantes para la búsqueda de vida antigua.
En el verano boreal de 2024, el explorador robótico descubrió una roca denominada Cheyava Falls, que contenía material orgánico. Su composición aportó indicios compatibles con una posible biofirma antigua. Las conclusiones se publicaron en septiembre de 2025 en la revista Nature. Sean Duffy, entonces administrador interino de la NASA, declaró: “Es lo más cerca que hemos estado de descubrir vida en Marte”.
La NASA explicó que se requieren más datos y estudios antes de llegar a conclusiones sobre la ausencia o presencia de vida en Marte. El rover continúa recolectando muestras de roca y regolito. Los científicos esperan que en el futuro la colección de material pueda ser trasladada a la Tierra para una investigación más profunda.
Además, la misión permitió probar tecnologías como el dispositivo MOXIE, que genera oxígeno a partir de la atmósfera marciana. Desde 2021, MOXIE produjo 122 gramos de oxígeno, con un rendimiento máximo de 12 gramos por hora, el doble de lo previsto. La NASA indicó que esta tecnología podría contribuir a futuras misiones tripuladas.
