La aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, descendió al 34%, su nivel más bajo en el segundo mandato, en un contexto de aumento del precio de la gasolina y del petróleo por el conflicto con Irán.
La aprobación del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cayó al 34%, el nivel más bajo de su segundo mandato, con una desaprobación fuerte del 49% de la población, según datos de encuestas. El rechazo es transversal: apenas el 19% de los jóvenes de entre 18 y 29 años aprueba su gestión, y entre los votantes independientes la desaprobación supera el 70%.
Desde el inicio del conflicto con Irán, el precio de la gasolina regular en Estados Unidos subió más del 46%, hasta superar los 4,29 dólares por galón. La nafta premium alcanzó los 5,17 dólares y el diésel los 5,43 dólares, con incrementos de entre el 32% y el 47% respecto de los niveles previos a la guerra. El petróleo Brent tocó los 114 dólares por barril en el pico del conflicto.
La opinión pública estadounidense se inclina por una salida rápida del conflicto. Cerca de dos tercios de la población (66%) prefiere que Estados Unidos trabaje para poner fin rápidamente a su participación en el conflicto, aunque eso implique no alcanzar todos los objetivos planteados. Solo el 27% respalda sostener la guerra hasta conseguir esos objetivos. Entre los republicanos, el apoyo a sostener el conflicto llega al 57%, pero entre los independientes cae al 20% y entre los demócratas al 8%.
Del lado iraní, las negociaciones conviven con señales de fractura interna en el régimen. El presidente Pezeshkian habría sido excluido de las decisiones clave de política exterior, lo que confirma que el poder real de negociación reside en el Líder Supremo y la Guardia Revolucionaria.
El impacto del shock energético sobre la economía global añade otra capa de urgencia. En Estados Unidos, la inflación general podría superar el 4% en el segundo y tercer trimestre del año. En la Eurozona, la revisión alcanza 1,2 puntos porcentuales adicionales respecto del escenario previo al conflicto.
La variable a monitorear en las próximas semanas es si la pausa que Trump anunció a mediados de mayo —cuando señaló que había “negociaciones serias” en marcha y suspendió un ataque militar programado— se convierte en un acuerdo interino que permita una desescalada gradual, o si la dinámica interna iraní bloquea esa salida y el conflicto se prolonga.
