Hay varios films que, pese a haber sido destrozados por la crítica o ignorados por el público, deberían ser tomados en cuenta a la hora de decidir qué ver.
Quizás alguna vez se pregunten cómo puede ser que esa película que les gustó tanto no haya sido un éxito, o esa otra, que todo el mundo conoce, haya sido un fracaso notorio. También es posible que nos odien a nosotros, críticos de cine, por ajusticiar lo que tanto les ha gustado. Pues bien, somos humanos y cambiamos de opinión con el paso del tiempo, tanto para mejor como para peor. Y cabe la posibilidad de que aquello que fue un fracaso notable o algo que pasó inadvertido, con el tiempo, se convierta en parte del canon, encuentre su público, pueda verse como debería haberse apreciado en su estreno.
Un ejemplo de esos fracasos increíbles es una película de 1939 que se construyó específicamente para ser un megaéxito universal, pero hundió tanto a su productora que, si no fuera porque había prestado una estrella y un director a otro estudio, habría desaparecido. El fracaso fue El Mago de Oz, el estudio MGM, y la película que le permitió salvarse fue Lo que el viento se llevó. Es una de las historias más asombrosas de Hollywood y sirve para ilustrar que una cosa son las modas y otra lo que el arte, con el paso del tiempo, hace.
Meteoro
Una obsesión personal del autor de esta nota es Meteoro (HBO Max). Lanzada en 2008 con todo el marketing encima y firmada por los entonces hermanos Wachowski (hoy hermanas), responsable de Matrix, fue destrozada por la crítica y generó un fracaso de taquilla monumental. Desde sus primeros momentos, celebra el arte de la animación con citas a técnicas y formas que recuerdan el animé original. Es una película sobre la felicidad de jugar, sobre cómo un niño ve el mundo. Los actores reproducen con fidelidad los diseños de la serie animada. Más allá de que cualquier film que incluya en su reparto a John Goodman sube cinco puntos (y cualquiera con Christina Ricci, por lo menos dos), la película combina de manera equilibrada la diversión gráfica con personajes absolutamente humanos. Las secuencias de acción, tecnológicamente pioneras (la película es anterior a Avatar), no solo se entienden sino que están perfectamente ligadas a la trama y al desarrollo de los personajes.
Jack
También sobre la infancia, pero mucho más adulta en su planteo, es una de las mejores y más dejadas de lado de las películas de Francis Ford Coppola: Jack (Disney+), protagonizada por Robin Williams, Diane Lane, Brian Kerwin, Fran Drescher, Jennifer Lopez y un montón de chicos. La premisa es que Jack (Williams) nace con una condición que lo hace crecer demasiado rápido; a los 10 años tiene el aspecto de un hombre de 40. La película es una meditación sobre el paso del tiempo, sobre cómo se experimenta, sobre la familia. Es la historia de alguien que pide salir al mundo a pesar de todo y enfrentarse a sus dolores y alegrías. Coppola usa algunos elementos como el acelerado para mostrar cómo registra Jack el universo que lo rodea, pero el film no busca ser lacrimoso, sino un rotundo por qué debemos disfrutar de cada momento feliz.
Showgirls
En las antípodas completas de estas dos producciones familiares, vamos a recomendar Showgirls (Mubi), de Paul Verhoeven, uno de los films más odiados, despreciados e insultados por la crítica. La película es la historia de una chica que llega a Las Vegas para triunfar como corista en los espectáculos de los casinos. El ritmo no es el de un musical clásico ni el de un melodrama artístico, sino el de una película de acción, un western con tacones en el que el sexo es un arma de doble filo. Donde las bailarinas optan por cualquier truco, incluso sangriento, para reventar a la competencia. Como todo Verhoeven, es una sátira provocadora de la lustrosa imagen del mundo estadounidense, una manera de decir que detrás del glamour se esconde la perversión reprimida.
Hudson Hawk: el halcón está suelto
Una que también fue destrozada desde el inicio fue la comedia de Michael Lehman, Hudson Hawk: el halcón está suelto (AppleTV), protagonizada por Bruce Willis. Costó muchísimo dinero y fue un fracaso comercial absoluto que los críticos hicieron puré. Quizás porque no esperaban una película de dibujos animados con actores, o quizás porque la veían como un ego trip de Willis. La historia sigue a un ladrón que sale de la cárcel y tiene que volver a robar para salvar la vida de su mejor amigo (Danny Aiello), realizando golpes sofisticados cronometrando la acción con clásicos del American Songbook. La cantidad de gags, exageraciones, efectos de sonido cartoonescos, rupturas de la cuarta pared y alegría que tiene es quizás el motivo por el que nadie se tomó en serio un film que es, sobre todo, celebración del propio cine.
Profesión peligro
Y terminemos con un fracaso incomprensible de 2024: Profesión peligro (Prime Video), protagonizada por Ryan Gosling, Emily Blunt y Aaron Taylor-Johnson. Cuenta cómo un doble de riesgo feliz y enamorado falla un truco, desaparece de todas partes y vuelve porque hay una estrella desaparecida con problemas de conducta. Es la historia de los que están detrás de las cámaras, de los que se matan por hacernos creer una fantasía. Lo de Gosling, uno de los mejores comediantes de las últimas dos décadas, es fenomenal: un duro ingenuo, muy cercano a Buster Keaton.
Finalmente, todas estas películas resultan felices y son generosas con el espectador y desprejuiciadas. Quizás eso las pone un poco aparte del cine industrial común y por eso, en su momento, quedaron relegadas en taquilla o en crítica. Pero les aseguramos que hay mucho más para ver de lo que se dijo en sus respectivos estrenos.
