Las autoridades de China informaron este sábado que llevarán a cabo una investigación exhaustiva y una estricta depuración de responsabilidades tras la explosión de gas registrada el viernes en una mina de carbón de la provincia de Shanxi, que dejó al menos 90 fallecidos y nueve desaparecidos.
El viceprimer ministro chino, Zhang Guoqing, se trasladó este sábado a la mina de Liushenyu, ubicada en el distrito de Qinyuan, para supervisar las tareas de rescate y coordinar la respuesta oficial tras el incidente, según informó la agencia de noticias Xinhua.
Durante una reunión en el centro de mando instalado en la zona, Zhang solicitó a las autoridades locales que movilicen equipos especializados para completar las operaciones de búsqueda y rescate de manera científica, evitando nuevos accidentes durante su desarrollo.
El dirigente, miembro del Buró Político del Comité Central del Partido Comunista, insistió en verificar con precisión el número de desaparecidos para garantizar que ninguna persona quede sin localizar.
Asimismo, pidió destinar a los mejores expertos médicos a la atención de los heridos para minimizar las secuelas de sus lesiones, y reclamó apoyo para las familias afectadas, así como una gestión adecuada de las consecuencias posteriores al accidente.
Zhang defendió que la información sobre el incidente debe difundirse de manera oportuna y precisa para responder a la preocupación social generada por la tragedia.
El equipo investigador enviado por el Consejo de Estado chino aseguró que llevará a cabo una investigación rigurosa y sin concesiones para esclarecer las causas de la explosión. El objetivo es determinar la responsabilidad de los organismos reguladores, las autoridades locales y la empresa responsable de la explotación minera, e imponer sanciones conforme a la legislación vigente, según indicaron las autoridades y recogió Xinhua.
Zhang instó a revisar de forma integral las medidas de seguridad en el sector minero y exigió una actuación firme contra actividades ilegales, como la manipulación de datos de seguridad, la ausencia de registros fiables del personal bajo tierra o las subcontrataciones irregulares.
El viceprimer ministro reclamó inspecciones inmediatas en sectores de alto riesgo, como la minería del carbón y la industria química, y un refuerzo de la coordinación entre autoridades administrativas y judiciales para perseguir infracciones relacionadas con la seguridad laboral.
Por su parte, el presidente chino, Xi Jinping, ordenó intensificar los esfuerzos para localizar a los desaparecidos y atender a los heridos, y exigió una investigación completa sobre las causas del accidente y la correspondiente asunción de responsabilidades conforme a la ley. Xi subrayó que las autoridades de todo el país deben extraer lecciones de esta tragedia y extremar la vigilancia en seguridad laboral para prevenir nuevos accidentes graves.
El mandatario advirtió sobre la necesidad de reforzar la preparación ante emergencias coincidiendo con la temporada de lluvias e inundaciones, con el objetivo de proteger a la población y minimizar riesgos ante posibles desastres.
El primer ministro, Li Qiang, también trasladó instrucciones para reforzar las labores de rescate y reclamó una revisión de las condiciones de seguridad en sectores estratégicos para evitar tragedias similares.
Estas declaraciones se produjeron después de que al menos 90 personas murieran tras una explosión de gas ocurrida el viernes en la mina de carbón de Liushenyu, con más de 250 trabajadores en su interior en el momento del derrumbe, en el siniestro más grave para la minería del país desde 2009.
