El gobierno de Estados Unidos presentó una acusación formal contra el expresidente cubano Raúl Castro por cargos de asesinato en relación con el derribo de dos aviones en 1996. La noticia tardó en llegar a la isla debido a apagones y problemas de conectividad.
El Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó formalmente al expresidente de Cuba, Raúl Castro, por cargos de asesinato y conspiración en el derribo de dos aviones ocurrido en 1996, en el que murieron cuatro personas, entre ellas tres estadounidenses. La noticia se difundió a nivel internacional, pero en Cuba su llegada fue lenta debido a apagones generalizados y deficiencias en la cobertura telefónica.
Entre los cubanos que lograron enterarse a través de teléfonos inteligentes y televisores, se observaron opiniones divididas sobre la legitimidad de los cargos. Algunos residentes expresaron un cansancio general con la situación actual. Yoandy Benítez Ramírez, trabajador de una fábrica de tabaco en La Habana, declaró: “Esto tiene que cambiar”.
La administración Trump utilizó previamente una acusación federal contra Nicolás Maduro como parte de una operación en Venezuela. Se desconoce si el ejército estadounidense planea una acción similar en Cuba. Yasiel Lugones, repartidor en La Habana, afirmó: “No creo que una intervención militar sea la solución, pero si eso es lo que hace falta, bueno, lo que necesitamos es que esto termine de una vez por todas, ahora mismo”. Sostuvo que espera un cambio total del liderazgo cubano: “Todo el liderazgo, toda la familia Castro”.
El gobierno cubano rechazó la acusación. El presidente Miguel Díaz-Canel la calificó de “acción política, carente de fundamento legal” y señaló que podría servir para justificar una agresión militar contra la isla.
Otros cubanos consideraron que los cargos son ilegítimos, argumentando que Cuba actuó en legítima defensa tras violaciones de su espacio aéreo por parte del grupo Hermanos al Rescate. Frank Alejandro Font, ingeniero mecánico en La Habana, dijo: “Cuba tomó la decisión correcta al derribarlos”. Advirtió sobre los riesgos de una incursión militar: “Siempre hay daños colaterales”.
En los días previos al anuncio, circularon rumores en Cuba sobre una posible intervención militar estadounidense o una gran protesta. Las condiciones económicas y sociales en la isla han generado un aumento de protestas, aunque expertos indican que es improbable que deriven en un levantamiento popular. Una encuesta del sitio cubano El Toque, con más de 40.000 respuestas voluntarias, mostró que alrededor del 56% de los cubanos en la isla y casi el 70% en el extranjero apoyarían una intervención militar de Estados Unidos. Michael J. Bustamante, profesor de la Universidad de Miami, comentó: “No creo que eso signifique que los cubanos disfruten la idea de que una potencia extranjera venga a solucionar sus problemas. Pero creo que la gente está tan exasperada y desesperada que aceptará ayuda de donde sea”.
Raúl Cardoso, cubano jubilado de 70 años, expresó: “Si van a entrar, que entren. Y si no, que dejen de hablar tanto”.
