En una medida unánime, los senadores estadounidenses aprobaron una resolución que suspende el cobro de sus salarios cada vez que se produzca un cierre del Gobierno Federal, buscando generar consecuencias financieras directas para los legisladores.
Los senadores estadounidenses aprobaron de manera unánime una resolución para que el cobro de sus salarios quede suspendido cada vez que se produzca un cierre del Gobierno Federal. La medida busca introducir consecuencias financieras directas para los propios legisladores tras una serie de bloqueos presupuestarios que han afectado la actividad estatal en el último año.
Qué establece la nueva disposición
La disposición, que entrará en vigor tras las elecciones generales del 3 de noviembre, establece que el secretario del Senado retendrá el sueldo de los parlamentarios hasta que se normalice el financiamiento. Esta medida no incluye a los miembros de la Cámara de Representantes, según detalló la agencia de noticias The Associated Press.
Este nuevo enfoque surge después de haberse registrado el más prolongado apagón parcial de un organismo estatal en la historia de Estados Unidos: el Departamento de Seguridad Nacional estuvo cerrado durante 76 días, hasta su reapertura el mes pasado. Solo meses antes, ocurrió un cierre total de la administración federal que se extendió por 43 días, estableciendo ambos episodios un precedente en duración e impacto económico, enfatizó la agencia de noticias The Associated Press.
Durante estos cierres, decenas de miles de empleados públicos enfrentaron dificultades económicas significativas, mientras los legisladores continuaron recibiendo sus salarios, como estipula la Constitución de Estados Unidos. En respuesta a una situación que se repite con frecuencia creciente en la política fiscal estadounidense, el senador John Kennedy, republicano por Luisiana y promotor de la resolución, afirmó ante el pleno que cerrar el gobierno no debe ser la solución preestablecida frente a la incapacidad de resolver diferencias.
Kennedy subrayó el sentido de responsabilidad de la medida y señaló: “Se trata de poner el dinero donde ponemos la palabra”.
Antecedentes de cierres presupuestarios en Estados Unidos
Con un sueldo anual de USD 174.000, los senadores han prometido en el pasado renunciar a sus haberes durante los cierres. Sin embargo, en muchos casos, debido a su nivel patrimonial, la decisión no tuvo efectos materiales inmediatos. Kennedy defendió el recorte real de salarios en los períodos sin actividad estatal, indicando que responde a la necesidad de acentuar la responsabilidad de los legisladores en estas situaciones, pero reconoció: “No va tan lejos como quisiera, pero es un comienzo”, sostuvo ante la prensa, según la agencia de noticias The Associated Press.
Debate sobre la exclusión de la Cámara de Representantes
La resolución no alcanza a la Cámara de Representantes. Consultado sobre el motivo de la exclusión, Kennedy explicó que los asuntos de la Cámara son asunto de la Cámara, aludiendo a la independencia funcional entre ambas cámaras y al clima de tensión persistente: “Se está convirtiendo rápidamente en una pelea de dos niños en la parte trasera de una minivan”.
La cámara respaldó este mecanismo como alternativa tras el fracaso de iniciativas para modificar directamente la Constitución. En octubre, el senador Lindsey Graham, republicano por Carolina del Sur, propuso una enmienda constitucional para forzar a los miembros del Congreso a renunciar a sus ingresos durante los cierres, aunque advirtió que se trata de un proceso mucho más largo, ya que requiere la ratificación de tres cuartas partes de los estados.
Graham expresó para la agencia de noticias The Associated Press que “si los miembros del Congreso tuvieran que renunciar a su sueldo durante los cierres, habría menos cierres y estos durarían menos”. A su vez, agregó que su propuesta era la forma más constitucionalmente sólida de abordar el problema.
La nueva resolución responde a presiones internas y externas para que la clase política se vea perjudicada en la misma medida que los empleados federales cada vez que el Congreso falla en la más básica de sus obligaciones legislativas: asegurar los fondos para el funcionamiento del Gobierno nacional.
