Normativas vigentes desde la administración Trump limitan la entrada de ciudadanos de Haití, Senegal y Costa de Marfil, países que jugarán en suelo estadounidense.
La presencia de hinchas extranjeros en el Mundial 2026 en Estados Unidos está condicionada por las restricciones de entrada establecidas mediante proclamaciones presidenciales durante la administración de Donald Trump. Entre los países afectados, Haití integra el grupo con suspensión total de ingreso, mientras que Senegal y Costa de Marfil figuran entre las restricciones parciales.
La proclamación del 4 de junio de 2025 mantuvo a Haití dentro del listado con suspensión total de entrada. Esto significa que sus ciudadanos enfrentan una suspensión de ingreso tanto para visas de inmigrante como no inmigrante, con excepciones previstas en la normativa.
Luego, el decreto del 16 de diciembre de 2025 agregó nuevas restricciones parciales para Senegal y Costa de Marfil. En esos casos, la suspensión alcanza al ingreso como inmigrantes y también a varias visas no inmigrantes, entre ellas las de turismo y negocios (B-1 y B-2), estudio (F), formación laboral (M) e intercambio (J).
En este escenario, Associated Press señaló que Senegal y Costa de Marfil podrían disputar sus partidos con apoyo limitado de residentes legales, personas que ya tenían visa antes de que se promulgaran esas normativas o aficionados con doble ciudadanía.
Las restricciones de ingreso contemplan excepciones específicas definidas en la propia proclamación. Los tres países tienen partidos programados en ciudades de Estados Unidos durante la fase de grupos.
Aun en los casos en que una persona no esté alcanzada por la suspensión, el Departamento de Estado exige requisitos adicionales. En su guía para visa de visitante, Travel.State.gov indica que el pasaporte debe tener una validez de al menos seis meses más allá del período de permanencia en Estados Unidos, salvo que exista una exención por acuerdos específicos según el país.
Los solicitantes de visas no inmigrantes deben programar su entrevista en la embajada o consulado de su país de residencia o de nacionalidad. Las autoridades advierten que la visa permite viajar hasta un puerto de entrada y pedir admisión, pero no garantiza el ingreso final. Esto queda en manos de los agentes migratorios en el punto de entrada.
