El mediocampista de Belgrano, figura del Apertura, es analizado más allá de sus números, como un jugador clave que conecta el talento individual con el sistema colectivo, bajo conceptos que vinculan el fútbol con el pensamiento complejo.
Desde la tribuna, el fútbol puede parecer un juego de decisiones simples. Sin embargo, cuando la pelota rueda en serio, se revela como un sistema dinámico e impredecible. En este contexto, la figura de Lucas Zelarayán en Belgrano trasciende lo estadístico para convertirse en un caso de estudio sobre la interacción entre el individuo y el colectivo.
Zelarayán no es solo el capitán y el goleador del equipo (con 4 tantos en el Apertura), sino el punto de conexión entre lo individual y lo táctico. Su rol, principalmente de mediocentro ofensivo, es versátil, apareciendo también por las bandas. Su influencia se nota tanto en la generación de juego como en la mejora defensiva del equipo.
Esta dualidad ha llevado a analistas a vincular su impacto con conceptos del pensador francés Edgar Morin, cuyas ideas sobre sistemas complejos son estudiadas por reconocidos técnicos a nivel mundial. Morin plantea la interacción constante entre orden y desorden, una dinámica que los entrenadores modernos trasladan al campo: provocar el caos para luego organizarlo.
Zelarayán encarna esta idea. Su fútbol conserva la imprevisibilidad y la genialidad del potrero, pero siempre al servicio de la estructura del equipo. Actúa como un organizador del caos, decidiendo cuándo dar pausa o acelerar el juego, y cuándo aparecer en la finalización.
Su evolución desde su debut en 2012 lo ha convertido en un jugador indispensable, síntesis del rigor táctico y la sensibilidad del jugador de barrio. Este perfil ha despertado el interés de varios clubes grandes del país, aunque el futbolista ha manifestado su compromiso con el proyecto de Belgrano y su sueño con la camiseta celeste.
Más allá de las jugadas celebradas desde la tribuna, la influencia de Zelarayán se mide en cómo modifica el comportamiento de su equipo y del rival, arriesgando e intentando dentro de un plan colectivo.
