Mara Sedini, figura central de la campaña presidencial, se ha visto expuesta por errores en la transmisión de mensajes oficiales, en un contexto de caída en la aprobación del mandatario.
SANTIAGO, Chile.– La vocera presidencial chilena, Mara Sedini, se ha convertido en el centro de atención tras una serie de episodios que han puesto en evidencia dificultades en la comunicación gubernamental durante el primer mes de la administración del presidente José Antonio Kast.
El incidente más reciente ocurrió cuando un periodista le consultó sobre la soberanía del Estrecho de Magallanes, luego de que un almirante argentino hiciera declaraciones al respecto. Sedini optó por derivar la pregunta al ministerio de Relaciones Exteriores, lo que generó una rápida viralización de la escena. Horas después, el canciller Francisco Pérez Mackenna debió reafirmar la posición chilena, basada en tratados internacionales.
Este episodio se enmarca en un descenso en los índices de aprobación del presidente Kast, que según encuestas habría pasado del 58% al 40% en sus primeras semanas. Analistas consultados señalan que el gobierno enfrenta desafíos para instalar su agenda económica y de seguridad.
Mara Sedini, de 40 años, periodista, actriz y cantante, fue una figura prominente durante la campaña electoral. Su perfil mediático y ausencia de militancia partidaria previa parecía alinearse con el mensaje de renovación política. Sin embargo, su transición desde los medios de comunicación a la vocería de gobierno ha estado marcada por imprecisiones en conceptos técnicos y cifras, especialmente al defender medidas económicas sensibles.
A fines de marzo, el gobierno anunció un aumento en el precio de los combustibles y un recorte presupuestario generalizado, decisiones que impactaron en la percepción pública. Una encuesta de la firma Cadem mostró un aumento en la desaprobación a la gestión de Kast.
Expertos en administración pública destacan que el rol de un vocero no solo es transmitir información, sino también manejar aspectos políticos, evitando convertirse en el foco de la noticia. La estructura comunicacional del gobierno, descrita como centralizada, también ha sido objeto de análisis interno.
El caso de Sedini ha generado comparaciones con modelos de vocería de administraciones anteriores, aunque los analistas subrayan las diferencias en experiencia y contexto. La situación ilustra los desafíos que enfrentan los nuevos gobiernos al establecer sus estrategias de comunicación en un escenario político complejo.
