La institución cultural celebra siete décadas de historia, marcadas por un inicio pionero sin sede fija y una evolución que hoy la proyecta en los principales circuitos artísticos de Europa.
El Museo de Arte Moderno de Buenos Aires conmemora sus 70 años con una trayectoria que inició de manera extraordinaria. Fundado el 11 de abril de 1956 por decreto, bajo el impulso de su primer director, Rafael Squirru, la institución comenzó sin una sede física, equipo ni colección propia.
Su primer hito fue una exposición itinerante a bordo del transatlántico Yapeyú en 1960, que llevó obras de más de 50 artistas argentinos, como Antonio Berni y Raquel Forner, a 20 ciudades del mundo en 164 días. Esta «muestra flotante» es considerada un antecedente único en la historia del arte nacional.
Actualmente, el museo celebra este aniversario con una proyección internacional que incluye préstamos de obras de su acervo para exposiciones en prestigiosas salas de Europa, como Madrid y próximamente Venecia, consolidando su presencia global.
Jorge «Ponchi» Ponzone, el empleado con mayor antigüedad (44 años), remarcó el carácter visionario de Squirru y el origen del museo: «Todo empezó por un papelito, un decreto». Por su parte, la directora Victoria Noorthoorn reflexionó sobre la identidad de la institución: «Me gusta la imagen del buque Yapeyú como metáfora para un museo que debe transitar tormentas e incertidumbres. Su vitalidad se construyó en diálogo con los artistas argentinos de cada momento histórico».
Noorthoorn destacó que el Moderno es, en esencia, un museo de arte contemporáneo que trabaja con artistas vivos y responde al arte y las preguntas de su tiempo. Desde su sede actual en Avenida San Juan 350, bautizada «Yapeyú» en homenaje a aquel barco, el museo mantiene su esencia de «museo en movimiento».
