La competencia, que alterna carrera con ejercicios funcionales, atrae a un público diverso y se expande rápidamente por el mundo, con su primera edición anunciada para Buenos Aires en junio.
Cuando Jessica Thompson participó en Hyrox Atlanta en octubre pasado, experimentó una mezcla de intimidación y superación. Tras un accidente que limitó su movilidad, completar la carrera representó un «cambio radical» en su vida. Su caso ejemplifica cómo este evento, nacido en Alemania en 2017, busca ser accesible.
Las carreras Hyrox, que se agotan en minutos, han convocado a más de 1,5 millones de personas en 30 países. En ellas, los participantes alternan tramos de un kilómetro de carrera con ocho estaciones de ejercicios funcionales, como empujar trineos o hacer saltos con burpees. Se puede competir de forma individual, en pareja o en relevos.
Inicialmente dirigido a atletas en alto estado físico, Hyrox ahora registra participantes con una amplia gama de niveles y capacidades. Más de 15.000 gimnasios en el mundo son centros de entrenamiento oficiales. «Había un poco de todo», comentó Dan Trink, dueño de un gimnasio afiliado en Nueva York, sobre la evolución del perfil de los competidores.
Los organizadores concibieron Hyrox como una competencia para quienes entrenan regularmente pero no se sienten atraídos por desafíos como maratones. «Queríamos crear un terreno de juego para quienes iban al gimnasio», explicó Moritz Furste, cofundador y medallista olímpico. El formato híbrido responde a que muchos entrenamientos combinan cardio y fuerza.
Expertos señalan que su popularidad se vincula con el creciente interés por el entrenamiento de fuerza y el deseo de un objetivo alcanzable. «Satisface esa sed de superación», consideró el instructor Shay Kostabi, quien destacó que es un evento «controlado, limpio y seguro» en comparación con otras carreras de obstáculos.
La primera edición de Hyrox en Buenos Aires está programada para junio, sumándose a la expansión global de este fenómeno deportivo.
