La Justicia prorrogó el plazo de investigación y la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, sindicado como cabecilla de un grupo acusado de trata de personas y explotación sexual bajo la fachada de una práctica espiritual.
La Justicia federal extendió por un año el plazo de investigación y la prisión preventiva de Konstantin Rudnev, sindicado como líder de una organización transnacional investigada por trata de personas y explotación sexual en San Carlos de Bariloche. La decisión fue tomada por el juez de garantías subrogante Gustavo Zapata, a pedido de la fiscalía local, debido a la complejidad del caso y la necesidad de traducir un volumen significativo de información.
El caso salió a la luz en marzo del año pasado, cuando una joven rusa de 22 años, con un embarazo a término, se presentó en el Hospital Zonal Doctor Ramón Carrillo acompañada por dos compatriotas. El comportamiento de las mujeres alertó a las autoridades médicas, quienes sospecharon un posible caso de trata. La joven dio a luz en el centro de salud.
Según la información oficial, Rudnev y otros 20 imputados (19 mujeres y un hombre) están acusados de integrar una organización que, bajo la apariencia de un espacio espiritual y de prácticas de yoga, habría captado, trasladado y acogido a la víctima con fines de explotación sexual y reducción a la servidumbre, aprovechándose de su situación de vulnerabilidad.
La fiscalía fundamentó la prórroga en la necesidad de completar diligencias esenciales, como la traducción de documentos, que se estima llevará 120 días hábiles, y el análisis completo de los dispositivos electrónicos secuestrados. Para los demás imputados, el juez mantuvo la prohibición de salida del país y extendió a 15 días la obligación de presentarse ante una dependencia policial cercana a sus domicilios.
Konstantin Rudnev es fundador del grupo Ashram Shambala, creado hace 37 años en Rusia. Tiene antecedentes penales en su país, donde fue sentenciado en 2013 a 11 años de cárcel por violación, atentado contra el pudor y distribución de drogas, aunque la organización continuó operando de manera clandestina. Se investiga que, tras viajar a Europa y América del Sur, extendió su red delictiva.
En el marco de la investigación, también se analiza una maniobra para inscribir al recién nacido de la víctima con el apellido Rudnev, presuntamente con el objetivo de que el líder obtuviera la ciudadanía argentina. Los médicos rechazaron el pedido inicial, pero una de las imputadas intentó modificar la partida, lo que derivó en una acusación por falsedad ideológica en grado de tentativa.
