Carlos Gutiérrez, veterinario, afirma que gestos como acercarse con la cola levantada indican disposición al contacto. La observación de cambios en la actividad y el descanso permite detectar alteraciones en el bienestar del animal.
Los gatos comunican estados de ánimo mediante gestos, posturas y rutinas sin emitir sonidos. El veterinario Carlos Gutiérrez sostiene que observar estas acciones permite obtener información sobre la confianza y el nivel de satisfacción del felino en su convivencia con humanos.
Gutiérrez afirma que el acercamiento voluntario es un indicador de actitud positiva. “Cuando se acercan con la cola levantada, eso es un signo inequívoco de que vienen en son de paz, de que vienen, por ejemplo, a saludarte”, declara. Si la punta de la cola se curva como un interrogante, el gesto sugiere curiosidad e interés por el entorno. Estas conductas indican que el animal se siente seguro y mantiene una actitud receptiva hacia sus cuidadores.
La exploración del espacio también aporta información sobre el carácter y el estado físico. Un gato saludable mantiene interés por el juego, la exploración y la interacción social. Gutiérrez advierte que si un animal interrumpe actividades que antes disfrutaba, los dueños deben prestar atención, ya que esa alteración puede señalar un problema de bienestar o salud. Ante una disminución repentina en el nivel de actividad o en la disposición a explorar el hogar, recomienda evaluar la situación o realizar una consulta veterinaria preventiva.
El descanso es otro indicador de la relación con el cuidador. Cuando el animal se acomoda junto a su dueño, elige dormir en la misma habitación o amasa una cobija cerca de él, expresa un alto grado de confianza. Según el veterinario, el sueño representa un momento de vulnerabilidad extrema para los felinos, por lo que la elección de un lugar próximo a la persona simboliza seguridad. No obstante, Gutiérrez aclara que cada ejemplar posee preferencias únicas; algunos buscan contacto constante mientras otros prefieren cierta distancia. Esa diferencia de personalidad no implica falta de cercanía, sino que cada gato gestiona su espacio de forma individual. Por lo tanto, los dueños deben respetar las inclinaciones naturales de sus mascotas en lugar de forzar interacciones.
Dentro de la rutina normal, existen conductas energéticas conocidas como zoomies: episodios breves durante los cuales el gato corre, salta y recorre la casa con intensidad. Esta actividad resulta habitual y saludable dentro de los parámetros esperados. Asimismo, muchos gatos descansan con tranquilidad ante los ruidos normales del hogar, siempre que estos no generen miedo o incomodidad.
La observación constante de las dinámicas particulares de cada felino y la identificación de variaciones en sus costumbres habituales son herramientas para asegurar una vida plena y tranquila para la mascota en el entorno familiar compartido.
Este contenido fue producido por un equipo de LA NACION con la asistencia de la IA.
