El economista Bautista Santamarina, de Empiria Consultores, analizó en RDEco las causas del incremento del riesgo país, que se ubica cerca de los 800 puntos básicos, y señaló factores como la recesión, la devaluación de Brasil y la incertidumbre política.
El riesgo país argentino volvió a ubicarse cerca de los 800 puntos básicos, según expuso el economista Bautista Santamarina, de Empiria Consultores, en declaraciones a Ronda de Economistas (RDEco), por +Perfil. Santamarina analizó los factores que inciden en el indicador y que generan preocupación entre los inversores.
Según el economista, «hubo un aumento en el riesgo global y en ese sentido los títulos argentinos o de países emergentes los sufren más, pero sí se puede ver que los títulos argentinos los sufrieron incluso más que países vecinos».
Santamarina destacó que los últimos indicadores de actividad profundizaron las preocupaciones sobre la sostenibilidad del programa económico. Explicó que el riesgo país también incorpora las expectativas sobre el escenario político y las posibilidades de continuidad de las políticas actuales. «Lo que el mercado está diciendo es que el promedio de esas dos cosas es algo cercano a hoy, 800 puntos», afirmó, en referencia a las distintas posibilidades políticas y económicas que descuentan los inversores.
Recesión, devaluación de Brasil y pérdida de competitividad
Santamarina consideró que el reconocimiento de una recesión técnica representa un factor adicional de incertidumbre. Si bien el riesgo país mide principalmente las expectativas vinculadas con la capacidad de pago de la deuda, advirtió que también resulta necesario observar el deterioro de la economía real. «Hablar ya oficialmente de recesión es un sacudón», sostuvo.
Otro elemento que mencionó fue la devaluación de Brasil, uno de los principales socios comerciales de Argentina. Para el economista, ese movimiento puede profundizar los problemas de competitividad de los sectores productivos que no cuentan con ventajas vinculadas a los recursos naturales.
En particular, advirtió sobre las consecuencias para las actividades industriales y otros sectores que enfrentan mayores dificultades para competir internacionalmente. «Esto va a ponerle un pie encima a algunos sectores que no son minería, campo, petróleo y gas», explicó. También señaló que las consecuencias pueden trasladarse al empleo y al nivel de actividad.
Riesgo país y política económica
Otro de los puntos centrales del análisis fue la incertidumbre que genera la posibilidad de que Argentina vuelva a modificar radicalmente su orientación económica después de un cambio de gobierno. Santamarina cuestionó la alternancia entre modelos de apertura y políticas de mayor intervención estatal, y consideró que esa inestabilidad afecta la percepción de los inversores.
«Esta polarización de ir entre gobiernos que cierran la economía, ponen cepo y cruzarnos al otro lado e ir a los bandazos, no nos hace bien», afirmó. Según explicó, esa dinámica también se refleja en los indicadores financieros y en la comparación de Argentina con otros países de la región.
Finalmente, planteó que una mayor previsibilidad institucional y económica permitiría consolidar determinadas políticas de largo plazo. «Lo ideal para la Argentina hoy sería que continúe un gobierno promercado y probablemente que sea otro gobierno distinto al de Milei, pero que continúe con el superávit fiscal, la apertura comercial», concluyó.
