El historiador presentó su libro ‘Libros para la revolución’ en el ciclo Ronda de Escritores, donde analizó la edición socialista y marxista local y el trabajo del CEDINCI, institución que dirige.
Los libros, las revistas, los afiches y hasta los volantes repartidos en una movilización pueden ayudar a reconstruir la historia de los movimientos políticos. En Libros para la revolución, el historiador Horacio Tarcus analiza la edición socialista y marxista en la Argentina y propone una mirada que conecta las publicaciones locales con las corrientes internacionales de izquierda.
En diálogo con Osvaldo Quiroga en Ronda de Escritores (RDEsc), por +Perfil, Tarcus también explicó el trabajo del CEDINCI, institución que dirige y que reúne materiales muchas veces ausentes de las bibliotecas tradicionales. El historiador destacó la importancia de preservar esos documentos para ampliar las formas de estudiar la historia política, social y cultural.
Libros para reconstruir la historia de la izquierda argentina
En su libro, Tarcus buscó sintetizar la historia de la edición vinculada con la cultura socialista y marxista en la Argentina. Para hacerlo, evitó limitarse a una perspectiva nacional y vinculó las publicaciones locales con los procesos que atravesaron a los movimientos políticos en otras partes del mundo.
«Todos estos movimientos fueron internacionales, la nueva izquierda fue internacional, el socialismo, el comunismo», explicó. A partir de ese enfoque, articuló lo que ocurría en el escenario internacional con las particularidades de la producción editorial argentina.
El historiador identificó tres períodos que, según explicó, representan distintas maneras de interpretar a Marx, pensar la historia argentina y abordar la literatura. El recorrido no se limita a los libros de teoría política: también contempla a dramaturgos, autores y poetas que formaron parte de las lecturas de los espacios socialistas y comunistas.
La literatura también formó parte de la cultura política
Uno de los ejes del trabajo es la relación entre las ideas políticas y el universo cultural que las acompañó. Tarcus señaló que las publicaciones de izquierda no estuvieron compuestas únicamente por textos teóricos, sino que también incluyeron obras literarias y teatrales asociadas con distintas corrientes.
En ese sentido, el análisis de la edición permite observar cómo cada espacio político construyó sus propias referencias culturales. La selección de autores y obras también formó parte de las maneras de pensar la sociedad, la historia y los proyectos de transformación.
CEDINCI: el archivo que preserva la memoria de las izquierdas
Tarcus dirige el Centro de Documentación e Investigación de la Cultura de Izquierdas (CEDINCI), que comenzó hace 29 años como un espacio dedicado a documentar las izquierdas y luego amplió su colección a otras corrientes políticas. Su acervo incluye revistas, periódicos, afiches, fotografías, volantes, programas de cine, señaladores y otros materiales de circulación cotidiana.
El historiador explicó que la decisión de conservar esos objetos respondió a una transformación en la manera de estudiar el pasado. La renovación de la historia política, social, cultural y de la vida cotidiana también exigía revisar qué materiales se guardaban y cuáles quedaban afuera de las colecciones tradicionales.
«Esta renovación historiográfica del último medio siglo necesitaba también de una renovación del acervo, de lo que se guarda, de lo que se documenta», sostuvo. Por eso, el CEDINCI reunió desde publicaciones de anarquistas de fines del siglo XIX y comienzos del XX hasta materiales de movimientos más recientes, como los fanzines del anarco-punk.
Una consulta pública para investigadores, lectores y periodistas
El CEDINCI cuenta con fondos de archivo, biblioteca y hemeroteca, con acceso público para quienes quieran consultar sus materiales. Según detalló Tarcus, el espacio recibe investigadores, becarios, lectores, editores, periodistas y autores que necesitan acceder a documentos para sus trabajos o publicaciones.
Los usos de la colección son diversos: desde investigar una corriente política hasta encontrar ilustraciones o afiches antiguos para un libro. La institución también conserva miles de afiches y documentación histórica mediante sistemas destinados a proteger los materiales.
Durante la conversación, Tarcus precisó que el centro funciona en un edificio propio de tres plantas y 800 metros cuadrados, ubicado en Rodríguez Peña 356, entre Corrientes y Sarmiento, en la Ciudad de Buenos Aires.
