El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó durante un mitin republicano en Corpus Christi, Texas, que Venezuela podría convertirse en el estado número 51 de ese país. La declaración se produjo en el marco de un discurso sobre cooperación petrolera y acuerdos comerciales con Caracas.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró durante un mitin republicano en Corpus Christi, Texas, que Venezuela debería convertirse en el estado número 51 de ese país. «Se convertirá en un país próspero y, quién sabe, quizá algún día pronto se convierta en un próspero estado número 51. Es posible. Hagámoslo», expresó el mandatario ante sus seguidores.
La afirmación se produjo en el marco de un discurso centrado en la cooperación petrolera bilateral y los acuerdos comerciales alcanzados con Caracas. Trump sostuvo que las relaciones bilaterales se han vuelto «muy, muy buenas, excelente» y agradeció la llegada de un primer cargamento de 1 millón de barriles de crudo sin costo para Estados Unidos. Según afirmó, este movimiento otorga a su administración un control estratégico sobre una porción masiva del suministro mundial de energía.
El acercamiento entre ambas naciones se consolidó recientemente mediante la firma de un convenio con la compañía North American Blue Energy Partners (NABEP), que otorgó a la firma concesiones sobre 17 yacimientos petroleros venezolanos, con una participación del Pentágono en la empresa matriz. Con miles de millones de dólares en inversiones proyectadas por parte de las principales corporaciones energéticas, el Gobierno estadounidense busca consolidar el flujo de suministros hacia las refinerías de Texas.
Tras el acto en Corpus Christi, Trump tenía previsto visitar un buque con crudo venezolano atracado en la costa texana, acompañado por el secretario de Estado y asesor de seguridad nacional, Marco Rubio. La idea de la anexión territorial ya había sido mencionada por el mandatario en ocasiones anteriores. Las nuevas declaraciones se producen en un contexto de reconfiguración de las relaciones bilaterales y de transición política en Venezuela.
La relación entre Estados Unidos y Venezuela atraviesa un giro impulsado por la reactivación energética y la firma de acuerdos comerciales de gran envergadura. Tras años de tensiones y sanciones, el entendimiento actual se plasmó en la participación de NABEP, que obtuvo concesiones sobre 17 yacimientos petroleros venezolanos, un esquema que incluye una participación del Pentágono en la empresa matriz. Según detalló Trump, este acercamiento permitió el envío de un primer cargamento de un millón de barriles de crudo sin costo hacia las refinerías de Texas, lo que marca el inicio de una etapa en la que las mayores corporaciones energéticas destinan miles de millones de dólares en inversiones para reactivar la producción y asegurar el abastecimiento directo hacia territorio estadounidense.
