Arthur Wellesley, primer Duque de Wellington, militar y político británico nacido en Dublín en 1769, comandó las fuerzas aliadas que derrotaron a Napoleón en la batalla de Waterloo el 18 de junio de 1815. Una frase atribuida a él, «Nada es tan valioso como mantener la calma en medio de la tormenta», es citada en contextos de crisis.
Arthur Wellesley, primer Duque de Wellington, fue un militar, estadista y político británico nacido en Dublín en 1769. Es conocido por haber derrotado a Napoleón Bonaparte en la batalla de Waterloo.
La frase «Nada es tan valioso como mantener la calma en medio de la tormenta» es atribuida a Wellesley. Según el sitio Ok Diario, su presunto autor vivió situaciones exigentes de la historia europea y dejó una huella en el ámbito militar y político, con la victoria en Waterloo.
Wellesley desarrolló una carrera militar al servicio del ejército británico. Participó en campañas en India y en la península ibérica durante la guerra de la Independencia española. En esos enfrentamientos obtuvo triunfos que resultaron fundamentales para debilitar el dominio napoleónico en Europa.
El 18 de junio de 1815 comandó las fuerzas aliadas que derrotaron a Napoleón en la batalla de Waterloo, en la actual Bélgica. Este triunfo puso fin al regreso al poder del emperador francés y consolidó la reputación de Wellington como uno de los grandes comandantes militares de su época.
Entre 1828 y 1830 ocupó el cargo de primer ministro del Reino Unido.
La frase y su contexto
Respecto de la frase citada, uno de los tópicos principales es el valor de la serenidad para enfrentar situaciones que se presentan en forma directa y resultan imposibles de controlar. Ante estas circunstancias, la prudencia será aliada para ganar claridad y pensar en la mejor alternativa a ese problema.
Esto no significa permanecer inactivo o no enfrentar las situaciones que ocurran. Tampoco subestimar el dolor y demás emociones que pueden generarlas. Reconocer cómo se está y buscar desde el estado de mayor sosiego posible la mejor respuesta son pasos para seguir.
Asimismo, es bueno detectar y tratar de evitar los arrebatos o decisiones tomadas de manera intempestiva y sin sopesar las consecuencias o riesgos. En momentos límite, las reacciones impulsivas pueden ser contraproducentes.
La calma es el mejor estado para evaluar la magnitud de un hecho. Ante un suceso inesperado, la primera reacción puede ser la desesperación absoluta. Ya decantada esa noticia, es posible que se logre dar la justa dimensión al problema -aunque objetivamente sea de magnitud- y que surjan soluciones o la actitud más adecuada para abordar la circunstancia.
Ejercicio de respiración para volver a la calma
En momentos de tensión y confusión, una forma de lograr la serenidad es recurrir a la respiración 4-7-8, también conocida como «respiración relajante». Consiste en inspirar durante 4 segundos, retener el aire durante 7 segundos y exhalar durante 8 segundos. La secuencia tiene como objetivo reducir la ansiedad y hasta facilita el sueño.
