El texto aborda la dinámica de confrontación entre populismos de izquierda y derecha, con referencias históricas y contemporáneas, y sostiene que ambos comparten un método que debilita la democracia liberal.
Un artículo de opinión publicado en el diario La Nación analiza la polarización política en Argentina a partir de una anécdota ocurrida en 1958 entre Jorge Luis Borges y Juan José Sebreli, y la relaciona con el presente.
El texto, firmado por un autor que no se menciona en el cuerpo de la nota, sostiene que tanto el kirchnerismo como el mileísmo representan expresiones simétricas de un mismo método populista. Según la nota, ambos hilvanan demandas insatisfechas, se condensan en un líder y producen un recorte que deja afuera al resto de la sociedad.
La nota cita al teórico Ernesto Laclau y afirma que sus ideas, aunque pertenecientes a la tradición de la izquierda populista, son aplicables a la derecha populista. Sostiene que la Argentina no tiene un mapa político con distintos proyectos de país, sino bandos opuestos incapaces de sentarse a la misma mesa.
El artículo menciona insultos recíprocos entre los bandos, como llamar «dictadura» a unos y esgrimir el «riesgo kuka» como amenaza, y afirma que la polarización victimizante corre por dos vías: hacia atrás, la herencia inflacionaria, y hacia adelante, el riesgo de volver al pasado.
Asimismo, el texto hace referencia a un ministro de Economía que pide apoyo para asegurar la reelección y despejar el «riesgo kuka», y lo interpreta como una señal de que el gobierno se considera poseedor de la verdad y busca moldear a la oposición.
Finalmente, el artículo sostiene que una democracia liberal requiere un mapa político con matices y un ágora donde todos polemicen, y advierte que cuando unos sienten que su modelo es científico y sus verdades se asientan sobre axiomas irrefutables, la política pasa a ser una religión. Concluye que el populismo de izquierda y el de derecha son esencialmente lo mismo: la muerte por inanición de la democracia liberal.
